Un año más se acerca el 8 de marzo y, con él, el Día Internacional de la Mujer y el comienzo de los movimientos contra el patriarcado y la búsqueda de una igualdad real en nuestra sociedad. Y, un año más, desde Apoyo Positivo nos vemos en la obligación de sacar a nuestras Villanas a la calle.

Este año, el tema que propone ONU Mujeres es: Somos de la Generación Igualdad: por los derechos de las mujeres. Conmemorando el 25º aniversario de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, aprobada en 1995 en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing, China) y reconocida como la hoja de ruta más progresista para el empoderamiento de las mujeres y las niñas en todo el mundo, se propone un movimiento intergeneracional de personas que imaginen y se activen por un mundo donde todos tengamos los mismos derechos y oportunidades. Un mundo donde la igualdad no sea algo cuestionable. 

El año 2020 representa una oportunidad excepcional para movilizar la acción mundial con miras a lograr la igualdad de género y la realización de los derechos humanos de todas las mujeres y niñas.

Llevamos cinco años de camino en la consecución de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (2015-2030) y, aunque se puede hablar de algunos progresos, el avance resulta lento y, desde luego, no alcanza la misma velocidad para todas las mujeres y niñas del mundo. 

Pero, igual que hablamos de avances, es necesario hablar de retrocesos y, para eso, no es necesario mirar muy lejos, podemos revisar lo que sucede a nuestro alrededor. 

Nos encontramos con un entorno político convulso donde se cuestionan muchos de los derechos obtenidos por las mujeres a lo largo del tiempo: 

  • La ley de violencia de género que, en lugar de pretender mejorar, se propone derogar (incluso con jornadas tan horribles como el pasado 27 de febrero donde en 24 horas fueron asesinadas 3 mujeres en España)
  • La supresión de cuotas en las listas electorales que relegan, como consecuencia inevitable, a las mujeres en la política. Sin olvidar que Madrid no tendrá declaración institucional por el 8M este año.
  • La propuesta de eliminación de la sanidad pública de aquellas intervenciones ajenas a la salud (reasignación genital o interrupción voluntaria del embarazo), que afecta a la salud.

Y este último punto afecta a la salud, sí, porque eso también es salud física, psicológica y emocional, ya no sólo de las mujeres sino también de parte del colectivo LGTBI especialmente vulnerado por el sistema patriarcal, y por agrupaciones que se definen como feministas, y que atacan a las mujeres por su corporalidad o por un género que les asignaron erróneamente al nacer. 

Necesitamos leyes que hagan preservar nuestros derechos teniendo en cuenta la interseccionalidad que afecta a muchas de nosotras, por etnia, identidad, orientación sexual, trabajo,ya sea este remunerado o no o por cualquier otra transversalidad  de aquellas personas que nos identificamos como mujeres y nos sentimos como tal. 

Hoy en día, las feministas parece que tenemos que justificarnos, explicar constantemente por qué continuamos con la reivindicación. Con esa idea de fondo «si ya está todo conseguido, ya están las pesadas éstas». Pero no está todo conseguido, podemos verlo en las mujeres migrantes temporeras que siguen siendo acosadas y violadas y la denuncia no llega a nada; y en la lucha de las Kellys que no interesa a nadie porque, total, qué más quieren…  

Y es que decir que eres feminista por lo general provoca un mal gesto en la persona que te escucha, como si el feminismo fuese una tara de la persona, por ello, todo esto nos lleva a unos argumentos que estamos cansadas de escuchar:

  • Las feministas de ahora no son como las de antes, las de ahora son unas radicales, van rompiendo mobiliario y pintando paredes. Pero cuando estas cosas ocurren, por ejemplo, tras un evento deportivo nadie sale en defensa de los recursos materiales, pero más allá de este detalle, ¿por qué unas paredes nos duelen más que miles de mujeres y niñas violentadas, acosadas, violadas, desaparecidas o asesinadas?
  • Las feministas de ahora no son como las de antes, las de ahora no tienen vergüenza, salen desnudas a la calle, ¿así qué derechos quieren conseguir? ¿Qué derechos? Los que nos intentan arrebatar a diario, porque el desnudo de una mujer solo molesta si no es con intención de ser objeto de consumo. Nadie se queja de los desnudos en publicidad, prensa, revistas, videojuegos… Pero si una mujer sale a reivindicar sus derechos desnuda o con el pecho descubierto es una golfa o desvergonzada. O si amamanta a su bebé en público, y no hay nada más sucio que querer ver un lado lascivo a ese gesto de cuidado y crianza.

Y esto nos lleva a pensar que todas estas ideologías que se asientan poco a poco en nuestra sociedad van a intentar restarnos esos derechos ya conseguidos. Derechos que se han logrado gracias al trabajo de otras mujeres, mujeres de otras épocas que también decidieron rebelarse, opinar y actuar contra aquello que no les parecía justo. Un trabajo desde el activismo pero también desde el día a día y lo cotidiano. Porque, villanas ha habido siempre. Mujeres que dieron con el puño en la mesa y gritaron NO. Ellas nos enseñaron que no tenemos por qué ser superheroínas, podemos ser villanas, reapropiarnos de ese significado de mala mujer, pero ¿mala para quién, para qué?, ¿malas por no centrarnos en los demás?, ¿malas por mirar por nosotras? 

Y todo esto es lo que queremos recordar las villanas de ahora, las de 2020. 

No me juzgues, mi cuerpo y mis ideas me pertenecen solo a mí.

Porque debemos de dejar de culparnos por no ser como otros quieren, por no ser un objeto de consumo, por tener voz y expresarnos como lo sentimos, por vivir en unos cuerpos diversos y a salvo de violencias.

Convierto en humo tu machismo.

Porque ya aprendimos que no debemos a ningún hombre nuestro tiempo, ni nuestra sonrisa, ni nuestras decisiones; porque nuestras ideas son tan importantes como las de cualquier hombre, porque sabemos entender las cosas sin necesidad de que una mente superior nos las repita.

No me encorsetes con tus normas de género, en la lucha feminista entramos TODAS.

Porque es nuestra lucha, de todas las mujeres, mujeres de todas formas, corporalidades, genitalidades, colores, religiones, profesiones, con hijes, sin elles, con pareja (ya sea él, ella o elle), sin pareja, etc.

Nos quitaron tanto, que acabaron quitándonos el miedo.

Porque no nos queda nada que perder, porque el miedo debe cambiar de bando para que acabe este horror, esta violencia continuada, porque los cambios nunca se consiguieron apelando al sentido común del opresor. El miedo ya está del otro lado, por eso quieren callarnos, pero no lo harán.

El patriarcado no se va a caer, lo vamos a tirar.

Porque nos hemos cansado de pedirlo por favor, porque si hay que gritarlo a diario lo haremos, en nuestras casas, en nuestras calle, porque, sí, también son nuestras.

Somos el grito de las que ya no están.

Porque nunca olvidaremos a las mujeres masacradas, asesinadas por el terrorismo machista porque, aunque en las noticias sean un titular de unas iniciales que dure apenas horas (qué más da, mañana habrá otra…) en nuestra memoria y lucha nunca faltarán ellas.

 Comienza la generación igualdad.

Porque nuestras jóvenes ya alzan sus voces en todo el mundo luchando por sus derechos vulnerados a diario, porque hacen brillar el empoderamiento y la asertividad para no dejarse arrollar por comportamientos sexistas y arcaicos.

El futuro también será feminista

Porque la igualdad debe ser la base de todo nuestro sistema, porque un sistema basado en injusticias, desigualdades y violencias nunca podrá tener como resultado un presente y un futuro sano para sus jóvenes.

Villanas ha habido siempre, sí, antes nos llamaban brujas, ahora feminazis, feas, amargadas… Hubo villanas antaño, que luchaban contra la violencia gratuita del sistema y del terrorismo machista, y habrá villanas en el futuro, seguiremos estando, saltando las barreras que nos pongan en el camino mientras siga habiendo violencia hacia la mujer por el simple hecho de serlo.

#SoyVillana

#VillanaSiempre

#SinBarreras

#ConDerechos