La serie VENENO está dando mucho que hablar por todo lo que engloba, aparte de por llevar a la gran pantalla la vida de Cristina Ortiz, La Veneno, basada en la biografía de la artista, escrita por Valeria Vegas, ¡Digo! Ni puta, ni santa. Las memorias de La Veneno. La serie ha dado pie a muchos artículos, post, comentarios, tweets, etc. de toda índole. Desde Apoyo positivo queríamos partir de esta producción, para destacar algo importante y diferente que tiene este proyecto: la inclusión a diferentes niveles laborales en la serie del colectivo trans.

Un proyecto diseñado con tintes de proyecto comunitario que hoy traemos aquí a través de la voz a algunas de sus protagonistas.

Como cada año, en el mes de octubre, se celebran múltiples actividades para reivindicar la despatologización trans. En este octubre trans atípico, como todo lo que rodea la pandemia que estamos viviendo, hablamos con algunas de las actrices y equipo de la serie, para que nos cuenten no solo su experiencia en el proyecto, sino sus inquietudes, luchas y deseos como mujeres trans.

Os presentamos a Desiré, Casandra, Candela y Josie.

AP: Cuéntanos quién eres y qué te gustaría que supieran nuestros lectores y lectoras de ti.

Desiree: Soy Desiré Rodríguez, tengo 39 años, voy a hacer 40 dentro de poquito, soy una chica trans, vivo en Málaga, soy de Mallorca y poco más… ¡soy una chica muy feliz!

Casandra: Soy Casandra, la Bizarra, 22 años. artista de escena (concretamente performer y actriz en desarrollo), y me gusta un buen intenseo en su medida; ya sea bailando como una loba o haciendo de juglar contando las historias que me van pasando o llegando.

Candela: Soy Candela Santiago, una mujer transexual, soy actriz y también hago espectáculos.

Josie: Soy Josie Segura, Directora formada en la ENERC (Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica) de Buenos Aires, donde al graduarme trabajo tanto en cine como tv y publicidad. En 2017 me mudo a Málaga y trabajo como realizadora audiovisual freelance hasta 2020 que me muevo a Madrid formando parte del equipo de dirección de Veneno. En la actualidad trabajo en una agencia de representantes de actores y actrices donde llevo una nueva cartera de perfiles trans y no binarias.

AP: ¿Cómo ha sido compartir algo tan especial como el rodaje de Veneno con tantas mujeres trans? ¿Esta experiencia os ha ayudado a fortalecer ese vínculo y hermanamiento dentro del colectivo?

Desiré: Mi experiencia ha sido maravillosa, creo que cada una hemos sabido dónde estábamos en todo momento y qué situación estábamos compartiendo todas.

Hermanamientos yo creo que no ha habido en realidad. Ha sido algo laboral, y lo hemos fijado como lo que es. Un proyecto laboral precioso de los Javis y de toda la productora, que nos ayuda a dar esa visibilidad de la que hay tanta necesidad y la verdad que he vivido grandes momentos con muchas de las actrices.

También hay que recordar doy vida a Isabel Torres, una de las actrices principales de Veneno, una de las venenos, y la verdad es que la experiencia creo que ha sido increíble.

Casandra: Para mí ha sido una experiencia vital, por el momento en el que se me ofreció, en el que yo quería ver más y más y el sentido que le encontré estando allí, la mayor parte de mi contacto con otras mujeres trans había sido con chicas de mi edad y en situación similar, a veces incluso con cierto tabú a tratar ciertos temas. Recuerdo que el primer día que conocí a mis compañeras esperaba encontrarme con gatas, y acabaron sorprendiéndome hasta el punto en el que creo que a muchas chicas trans de mi generación les ayudaría mucho interesarse y tener contacto con generaciones mayores, aparte de convivir con mujeres trans de distintas nacionalidades, razas, sexualidades, ideales y situaciones, para valorar con qué cartas jugamos y cuales nos están robando.

Aparte, pude sentir en mis carnes una especie de recreación de la prostitución callejera de la década de los 90 y con ello poder bocetar una versión mía que vivió su transición hace 30 años y reafirmarme en que seguramente hubiera transicionado igualmente pese a tener que haberme enfrentado a una situación más marginal.

De hecho sentí que habían muchos paralelismos entre mis compañeras y yo, sobre todo con una de ellas que ahora tiene 40 y pocos, llegó a hacer la calle con más o menos mi edad, en los noventa, siendo la niñata del lugar y me contaba que le encantaba escuchar las anécdotas de las mayores de esa época, y en el rodaje al ser yo la más joven de las que estábamos, me quedaba embobada escuchando a la compañera de la que hablo contarme las anécdotas que le contaron a ella cuando tenía mi edad, y las suyas propias, era como si me estuvieran contando un cuento.

AP: Josie, tú has participado en la serie desde detrás de las cámaras, crees que este proyecto te puede abrir más puertas para trabajar en otros proyectos de cine y series que no tengan que ver con el mundo trans?

Josie: En mi caso es difícil contestar esto ya que venía trabajando en el sector audiovisual antes de Veneno, pero en mi país de origen, Argentina. Y digo que es difícil de contestar porque Veneno ha sido el primer proyecto que me ha abierto las puertas y me ha dado la oportunidad de trabajar en Madrid. Lo que sí espero sinceramente es tener más trabajos que me motiven de la misma forma que Veneno lo ha hecho, no me importa si son de temática trans o no.

AP: Tu papel en la serie es de prostituta, ¿crees que esa es la realidad de muchas mujeres trans todavía?, ¿crees que ha cambiado algo desde hace unos años hasta ahora?

Candela:  Desgraciadamente creo que no ha cambiado porque el último recurso que hay es la prostitución, puesto que no hay facilidad para encontrar un puesto de trabajo. Otras compañeras que lo hacen por el mero gusto de decir: me quiero hacer una cirugía, trabajo tres meses y me la hago y a otras no les queda más remedio, pero, desgraciadamente, esa es la realidad.

Casandra: Hay que reconocer que ahora contamos con unas cuantas opciones más, como el poder centrarte en prepararte unos estudios siempre que la situación familiar lo permita, también muchos trabajos precarios o temporales, algunas han podido montar su propio negocio y mantenerlo, otras se dedican a la informática, ya que lo común no es que nos dejen trabajar de cara al público, dentro de la excepción están unas cuantas de influencers, contadas con los dedos de las manos, que no representan la situación general, y luego pues lo de siempre, el artisteo, al cual yo me enfoco, aparte de por vocación por el trato más cálido que he tenido hasta ahora.

Esto hasta quedarnos con el grueso de nuestra comunidad, que se dedica a la prostitución como medio de subsistencia, y me gustaría que cayésemos en la cuenta de que hay mujeres que llevan ejerciendo durante décadas y no se les ofrece otra vía. Simplemente nos sorprendemos con ver de higos a brevas a alguna mujer trans trabajando de dependienta, lo celebramos y se nos olvida que, aunque la prostitución callejera se vea más escasa, simplemente se ha mudado a Internet, así que sí, sigue faltando mucho.

AP: Muchas os habéis conocido en la serie, al conocer vuestras historias personales, ¿cuáles crees que son los mayores problemas u obstáculos que se encuentra una mujer en su vida personal, laboral, romántica… solo por el hecho de ser trans?

Josie: Siento que el problema más grande para nosotras, desde mi perspectiva es el laboral porque, a día de hoy, en España la tasa de paro de la comunidad trans es del 85%, es vital para nosotras y las generaciones por llegar que se nos dé el lugar en espacios laborales, ley trans estatal YA.

AP: Cada día vemos como las vivencias y realidades de las personas trans van cambiando. ¿Qué sensaciones o vivencias te ha transmitido compartir espacio con otras generaciones?

Casandra: Con lo que más me quedo es con el instinto de amor propio y de lucha, y no quisiera que parezca que digo esto endiosándolas y dejándolas de ver como personas, sino apreciándolo para nutrirme desde mi generación, porque estos valores de los que estoy hablando yo los fui asimilando poco a poco desde que empecé a cuestionar mi género y traté de integrarlos en mí como si fueran un amuleto, pero para cuando di el paso parecía que se pretendía dar más una atmósfera de: “Olvida eso, esas cosas ya no pasan”.

Creo que socialmente están tratando de desvincularnos de la marginalidad, pero a la hora de darnos las mismas oportunidades que a una persona cis se lo ahorran, y por eso creo que hay que rescatar esa bravura y ese desparpajo.

AP: ¿Te ha picado el gusanillo de la interpretación tras la serie Veneno?, ¿qué otros papeles te gustaría interpretar?

Candela: Pues la verdad es que sí. Me encantaría participar en otras series y que me dieran un papel protagonista o hacer un buen drama, donde se llore mucho.

Desiré: Sí y no. Sí, formar parte de ese gran proyecto, por supuesto.

No, porque soy quizás artista de otro palo. Yo soy artista en la noche, entonces, aunque estamos dentro del mismo arte, que al fin y al cabo es la interpretación; interpretas en un escenario e interpretas ante la gran o pequeña pantalla.

¿Me ha picado? Obviamente, el plató nos gusta; y poder disfrutar y salir en televisión y que la gente te vea, pero cuando eres una persona que te gusta llevar tu vida, tu intimidad… Quizá no me ha picado tanto como le ha podido picar a otras.

¿Que haya otros proyectos más adelante? ¡Por supuesto!

¿Qué si me salieran más los cogería? ¡Por supuesto! A nadie le amarga un dulce, pero no me llena tanto como el mundo del espectáculo, como subirme a un escenario.

Estoy muy agradecida y si me volvieran a llamar repetiría esta experiencia diez mil millones de veces porque el trato tan maravilloso, sentirte como una reina, esos cochazos que te vienen a recoger, esos bufés, el catering que nos preparaban a todas para comer, el cuidado que han tenido con el tema de la COVID-19, que hay que remarcarlo muy bien. Han sido súper exquisitos. Todo. No hay nada negativo que pueda decir de la serie.

Foto VOGUE

AP: Pose, Veneno, Orange is the New Black, Vis a Vis, Faking IT… son series de TV que han dado visibilidad a actores y actrices trans. ¿Crees que el mundo de la interpretación está abriendo las puertas a las personas trans? ¿Es una realidad o son papeles encasillados?

Josie: En este momento es fundamental que estos programas sigan saliendo y dándonos visibilidad. Espero, honestamente, que se nos estén abriendo puertas y que sea una realidad continua hasta normalizarlo, justamente hoy por hoy me encuentro trabajando en una agencia de representación de actores y actrices en donde se ha abierto la primera cartera de personas trans y no binarias para representar, nuestra intención es no solo que estos talentos interpreten papeles trans, sino que interpreten papeles donde su identidad de género no tenga que ver con la trama. Al mismo tiempo creo que no deja de ser necesario al día de hoy que historias con temática trans se sigan contando, los medios tienen el poder de mostrar y de llegar a personas que nunca han conocido una persona trans, les permite ver que somos seres humanos al igual que ellos.

AP: Para muchas hermanas, el personaje de Valeria ha sido un empuje o una motivación para poder comenzar con su transición social. ¿Crees que la visibilización de este proceso es esencial para el desarrollo de la propia identidad?

Josie: Es esencial, sin dudas, es muy importante verse reflejada en historias, tener referentes, en mi caso me los he tenido que buscar por mi cuenta en el día a día. Vincularnos entre nosotras y conocer nuestras historias tiene mucho peso y nos empuja hacia delante, saber que no estamos solas. 

Antes de conocer la historia de Valeria, que es bellísima y sin dudas plantea una humanización más amable del colectivo, la historia de Cristina por más dura que fuese ha sido una historia de valentía absoluta, que a mi me ha resultado muy inspiradora a la hora de hacer la transición incluso antes de la emisión de la serie que ha sido un regalo precioso para nuestra comunidad.

AP: ¿Podrías definir con tres palabras cómo te has sentido formando parte de este proyecto? 

Casandra: Linaje, Bravura y Genuinidad.

Desiré: Pues mira, muy fácil, ¡me he envenenado! Me siento afortunada.

Candela: Lo primero orgullo, alegría. sobre todo, orgullo. Esa palabra lo define.

AP: ¿Y con una palabra? ¿Cómo ha sido el trato recibido en el rodaje a nivel laboral?

Casandra: Necesario.

Desiré: ¡El trato ha sido maravilloso, en todo momento nos han ayudado, nos han apoyado, he tenido apoyo psicológico, todo! Nos han tratado como seres humanos que es lo importante ¿no?

No ha habido ninguna balanza tirando más para unos personajes que para otros; siempre ha habido cariño, respeto, amor, humildad. Ha habido grandeza entre todo el equipo, tanto detrás como delante de las cámaras. Creo que ha sido maravilloso. No podría sacar ninguna palabra negativa hacia este gran proyecto.

AP: ¿Y a nivel humano?

Casandra: Musa.

Desiré: Otro de los motivos de veneno que me ha hecho sentir mejor ahora mismo, como con más seguridad, ha sido tener cerca a grandes directores a los cuales he tenido igual de cerca como te tengo a ti ahora mismo grabándome. Me han tratado con cariño, con respeto… esa mirada de complicidad que te dan, que saben que eres un diamante y tienes una fuerza para salir adelante, que lo puedes lograr. Me han hecho sentir como un ser de luz. Un ser bonito.

Candela: Amor, éramos una familia.

AP: Para terminar, en este mes, con el octubre trans, se celebra la despatologización de las personas trans y, aunque como ya sabemos, aún queda mucho por hacer, como mujeres que sois, ¿si tuvierais el poder para cambiar algo que afecta a la comunidad trans en este momento, qué cambiaríais?

Candela: Cambiaría a la sociedad completamente. Todo estaría mejor.

Desiré: Cambiaría primero a la gente retrógrada, para que nos pudieran mirar como seres normales, para que nos pudieran amar con libertad, darnos el respeto que necesitamos, para que ya no hubiera etiquetas hacia nosotras… por que la transexualidad es un mundo donde creo que hay muchos altibajos. Parte que tiene que suceder algo bonito de una serie, tenemos que rememorar a un icono como fue Veneno, o tienen que salir grandes directores a darnos ayuda, como para que tenga que haber más visibilidad.

La transexualidad ni es una enfermedad ni es una forma de vida. La transexualidad es una necesidad de nosotras mismas. Cambiaría todo lo negativo para que pudiéramos ser felices.

Creo que necesitamos muchas CASAS como la vuestra, con mucho apoyo y mucho amor, porque no las hay. Lo que hay es mucha hipocresía donde parece que la transexualidad está a la orden del día, y no es así. Es un camino muy largo y muy difícil y muy duro donde nunca llegas a ser feliz.

Necesitamos ese apoyo y ese cariño. Necesitamos una CASA donde nos den un abrazo, un hombro para llorar, donde el hambre no forme parte de nuestro día a día por que no podemos tener un trabajo digno; donde puedas tener una hermana a quien contarle tus penas y alegrías, gente con la que poder compartir.

Creo que necesitamos más ayuda a la hora de tener una CASA como la vuestra, que miren por nosotras como miráis vosotros.

Estas son las palabras de mujeres trans reales, creemos que es la mejor manera de trabajar por la despatologización de las personas trans, dándoles voz. Dándoles un lugar seguro, creando lugares y ambientes seguros que les permitan quererse y sentirse queridas como comenta Desi de nuestras CASAS (CASA Manuel Becerra, CASA Lavapiés y CASA Torremolinos). Y luchando a su lado porque les permitan estar en cualquier ámbito, porque todos los espacios son de todes, porque como dijo alguna sabia: “Si me quieres, quiéreme trans”. 

Muchas gracias a Desiré, a Casandra, a Candela, a Josie, a todas ellas por abrirse a nosotres, por compartirse. A ellas y a todas las personas trans, que solo por respirar ya están haciendo un acto político. Gracias por SER.

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