Este año con motivo del Octubre Trans, hemos invitado a dos mujeres muy queridas en esta entidad a tomar un café en nuestra CASA Lavapiés y dialogar sobre la situación de las personas trans. En esta conversación partimos de la idea común de que las mujeres trans son de las más discriminadas y menos visibilizadas incluso, dentro del propio colectivo LGTBIQ+. A esto se le suma el machismo que se perpetúa en nuestra sociedad y que afecta directamente al colectivo. Por eso nos pareció muy interesante generar este diálogo para ver cómo ha cambiado la situación de la mujer trans a lo largo de los años.

Hablamos con Elena Gutiérrez (mujer trans de 22 años, estudiante de psicología y activista voluntaria del grupo Welove, y Fabiana Castro, mujer trans migrante del norte de México y activista de largo recorrido.

Elena: ¿Cómo fue tu salida del armario?

Fabi: Bueno, para una que tiene casi cuarenta (riéndose), opino que eres plenamente consciente cuando eres una persona trans, entonces, yo siempre digo que las mujeres trans, más que los hombres, cometemos lo que llamo un “suicidio social” entre la adolescencia y la niñez. Nos invisibilizamos por el miedo al bullying, al estigma y a la discriminación en general. Yo veo siempre esa violencia ya en la infancia cuando un “niño” tiene un poco más de pluma, por lo que al final deciden no salir. También en otros ámbitos, veo cómo dos de cada diez cross-dresses son en el fondo mujeres trans, pero hacen eso, se suicidan socialmente y solo cuando viajan a Madrid pueden ser ellas mismas. Sigue siendo muy duro salir, incluso para chicas jóvenes. Al final se pierde mucho más como mujer trans que como hombre trans.

Elena: Totalmente, creo que además de la transfobia el machismo interviene mucho, últimamente he conocido muchos chicos trans y he visto la gran diferencia social que tienen con nosotras. Nuestra transición hace que perdamos mucho por el camino. Sin embargo, los hombres trans, cuando consiguen ser leídos por la sociedad como hombres, ganan poder. Dentro de la dificultad que aún así tiene para todos y todas las personas trans la afirmación de nuestra identidad.

Fabi: Claro, al final ellos suben de nivel en la sociedad, que aún sigue siendo machista, y con las personas trans también.

Elena: ¿Y cómo fue tu salida del armario?

Fabi: Yo salí del armario los fines de semana cuando estaba en la universidad, trabajaba haciendo shows, y ahí era donde podía ser yo misma, no fue hasta hace nueve años, que ya no pude más y me decidí a hacer la transición, a no esconderme más. Antes hacía radio y demás, pero después de salir del armario se me cerraron muchas puertas y ya no me llamaron tanto. Incluso dentro del colectivo, recuerdo que me decían que iba a acabar de prostituta y demás, y al final todas esas predicciones se acaban cumpliendo por la propia sociedad, tuve que aprender el oficio de la peluquería y el esteticismo para poder sobrevivir. ¿Y tú?, ¿de dónde eres?

Elena: Yo soy de Málaga, me vine a Madrid cuando empecé la carrera y aquí ya pude empezar mi transición, creo que la mayoría de nosotras se ve obligada a salir de su entorno para poder ser una misma. En mi caso mis padres no querían que transicionara pero no por tener la mente cerrada sino por el miedo a la sociedad y a la vida laboral o personal que iba a llevar si era una mujer trans. De hecho, ese miedo un poco lo capté yo misma, a no encontrar pareja estable o a no formar una familia, más allá de que en mi carrera y con mis amigos me va muy bien, e incluso que ellos mismos ahora me apoyan muchísimo.

Fabi: Sí, al principio generalmente pienso que no te queda otra que salir de tu entorno o enfrentarte a él.

Elena: Fabi, en tu época ¿cómo era el activismo?

Fabi: Por la libertad. La libertad de ser y de estar. Que no nos enviasen a los calabozos. Defensa del articulo constitucional de respeto y no discriminación. Me lo empecé a plantear cuando me di cuenta de que el colectivo LGTB, en general, tenía que migrar. Y yo me pregunta, ¿por qué? Si somos de aquí, si aquí nacimos, ¿por qué no podemos ser nosotros/as mismos/as? Tenemos que hacer que la gente nos respete. No irnos para que no nos maten.

Elena: ¿Tenías miedo?

Fabi: En un principio no porque estás envalentonada. Pero cuando empieza a faltar gente, a ver que te persiguen con un coche cuando estás repartiendo condones a las compañeras… Empiezas a pensar, “esta gente va en serio”. Por eso, decidí quedarme aquí en España. Y llego aquí a Madrid y me encuentro con que las mujeres trans migrantes estamos igual de “jodidas”, estamos invisibles. ¿Y qué me dices de ti?

Elena: Creo que con el grupo joven de Apoyo Positivo tenemos más facilidad para intentar sensibilizar a la sociedad en especial, a la población joven. Ya no hay esa necesidad de hacerlo tanto desde la lucha, desde el riesgo. Se nos permite hacer activismo desde la educación y la información. Encuentro que la respuesta, en general, es muy buena. La gente quiere aprender y conocer otras realidades.

Elena: ¿Cómo has vivido los cambios legales en España?

Fabi: Hay avances, hay cambios muy importantes que permiten que nos integremos más en la sociedad pero, como son leyes no punitivas, que no castigan a quien no las cumpla, hay quien no lo respeta.

Elena: Efectivamente, esos cambios que esperábamos dependen de dónde estés, en qué comunidad, de si es momento de elecciones. Se convierte en algo de “suerte”, donde te toque y quien te toque… Con la vulneración de derechos real que eso supone.

Elena: ¿Teníais acceso a la universidad?

Fabi: No era lo habitual. Aunque cada vez conozco más personas que acceden a la universidad aunque no suelen visibilizar su identidad o lo hacen una vez iniciada la carrera. Por ejemplo, tengo una amiga que en 2012 se visibilizó en sus estudios porque tenía problemas con el uso de los baños.

Elena: Me alucina que hables de años tan cercanos.

Fabi: Baños de hombres, baños de mujeres o mixtos… Todavía siguen siendo obstáculos sobre todo puestos por las personas que tienen autoridad o poder en los estamentos no tanto los/as compañeros/as.

Elena: ¿A qué tipo de trabajo se puede optar?

Fabi: Los trabajos siguen siendo también muy estereotipados. O eres trabajadora social o te dedicas a la costura, peluquería o eres estilista. Ya ni siquiera nos queda el dedicarnos al espectáculo como en los 80 o 90. Ahora sólo se quieren Drag-queen. Alguna vez me he ofrecido en algún club y me han dicho: “pareces demasiado mujer” lo que queremos es alguien con voz más masculina, que se trasvista, que parezca que es un hombre.

Elena: Ya no nos queda ni eso jajaja.

Fabi: Los programas de inserción laboral que nos ofrecen tienen que ver con el sector belleza o, en el último de los casos, con cuidados, atención a personas ancianas, por ejemplo.

Elena: Claro, así es complicado. Ofreciendo este tipo de oportunidades unicamente se fomenta el estereotipo. Alimentando el estigma.

Fabi: El problema también es el autoestigma. Nos han educado tanto con este tipo de ideas que las propias mujeres terminan diciendo “yo no valgo para esto” y al final terminan volviendo a la calle. Aunque cada vez se van teniendo más oportunidades, se van abriendo caminos. Los medios de comunicación también van visibilizando más y tienen una gran influencia. Aparecen chicas trans que, aunque a veces mantienen los clichés, ofrecen otra cara: chicas con otros estudios, otras profesiones…

Elena: En mi caso, tengo cierto al respeto el futuro laboral, como toda persona joven actualmente. Pero, aún así, estoy bastante esperanzada. Pienso que un perfil de psicóloga joven y trans puede ser muy potente. Cuando siendo adolescente empecé a ir al psicólogo, me encontré un hombre cis mayor que creo que no me entendía muy bien. Me hubiese gustado encontrar alguien con quien pudiese identificarme de alguna manera.

Fabi: La sociedad y la política se lucra con las vulnerabilidades sociales. Así no se van a cambiar las leyes, vamos seguir siendo relegadas. Se van a seguir creando proyectos para la comunidad y esta creación va a partir de personas heterocisexual machistas allegados a las personas que ejercen el poder. Por eso, costará avanzar. No interesamos. Nosotras iniciamos la lucha hace 50 años. Y  mira,en el siglo XXI seguimos siendo las asesinadas, las peor paradas.

Elena: Siendo estigmatizadas incluso, dentro del colectivo LGTBI que es lo alucinante. Y en el terreno personal, ¿cómo crees que afecta este estigma, por ejemplo, en el aspecto afectivo?

Fabi: ¿Puedes ponerme un ejemplo de alguna chica trans que tenga una pareja estable?

Elena: jajaja, es verdad. Ese me parece que es una de los aspectos de nuestras vidas en el que da igual a qué nivel social pertenezcas o qué edad tengas. Ese miedo siempre está ahí. ¿Qué vínculo emocional voy a poder establecer?

Fabi: Yo no conozco ninguna pareja que cumpla con el modelo de pareja.

Elena: Si tienes una pareja hombre cis, esa relación suele ser a escondidas, como un secreto. Sólo se hace pública una relación de este estilo si la mujer trans es leída, socialmente, como mujer.

 

Un café, dos mujeres, dos generaciones, dos orígenes distintos pero muchas cosas en común, miedos, inquietudes, desigualdades… Con un objetivo que las mueve y que las convierte en compañeras: la esperanza en el cambio. Un futuro en igualdad independiente de quienes seamos.