¡Indignades! Así nos encontramos, INDIGNADES.

Ayer, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) hacía público un documento, firmado por Carmen Calvo y José Luis Ábalos, Santos Cerdán y Alfonso Rodriguez, denominado “Argumentos contra las teorías que niegan la realidad de las mujeres”; un título que ya en sí es hipócrita al negar en dicho argumentario la realidad de miles de mujeres trans en el territorio español. Porque esta es la mayor vergüenza de todo el documento, el negar la EXISTENCIA de las mujeres trans y boicotear de pleno sus derechos fundamentales.

Este documento niega la realidad de todo un grupo de mujeres (Sí, MUJERES con mayúsculas) a las que se le niega algo tan básico como el ser o existir dejándolas fuera de toda lucha feminista y de toda reivindicación posible. Y al invisibilizar a las mujeres trans, las demás personas trans también quedan invisibilizadas.

No es la primera vez que vemos estas declaraciones de un “supuesto” sector feminista que quiere mantener su posición de clase y sus privilegios por encima del resto de otras mujeres a las que consideran no válidas.

Pero sí es la primera vez que el PSOE, que ha impulsado leyes a favor del colectivo LGTBI y que tiene en sus cajones una Ley para las Personas Trans, se posiciona en su movimiento político con una teoría TERF (acrónimo de Trans-Exclusionary Radical Feminist, o Feminista Radical Trans-Excluyente en español) tan déspota como incomprensible y sin trasfondo sexológico.

El argumentario no tiene sentido ninguno, haciendo afirmaciones irresponsables y basando la concepción del género en una mera genitalidad, sin tener en cuenta los condicionamientos empíricos, sociales, culturales y emocionales de cada persona. 

Veamos algunos puntos:

“El sexo es un hecho biológico y el género una construcción social”

Biología somos todes, “de momento” no podemos ser androides, por lo que el propio concepto «sexo biológico” ya es erróneo tal y como está definido, lo único que podemos saber cuando una persona nace es qué genitalidad externa muestra, porque como bien sabemos, a ningún recién nacide (excepto casos concretos por alguna señal de alarma médica o clínica) se le examina a nivel cromosómico o gonadal, por ejemplo, para ver si posee alguna característica intersexual, ni se le puede preguntar su género, porque no hablan. 

Además, hay TANTAS excepciones en este concepto binarista que no tiene ningún sentido reducir este debate a eso. 

Cromosómico: XX y XY con múltiples opciones más por diversidades genéticas: XXX, XXY, XXT, XO… 

Hormonal: Hay síndromes que provocan que mujeres cis produzcan niveles de testo muy altos, por poner un ejemplo entre los muchos que hay. 

Genital: ¡Hola, personas intersexuales!

“A las mujeres las matan por ser mujeres”

Efectivamente, las mujeres (ya seamos cis o trans) sufrimos una violencia de género innegable, pero el terrorismo machista no afecta sólo a las mujeres cis…

A las mujeres trans las matan por ser mujeres trans, las mutilan psicológica y físicamente desde que son niñas, las prostituyen por falta de empleabilidad, las expulsan de casa por repudio familiar, las obligan a cambiar su genitalidad para ser socialmente aceptadas, tienen una alto de riesgo de ser agredidas sexualmente, y de ser víctimas de violencia por su pareja (y en estos casos, no se las reconoce como víctimas de Violencia de género); incluso si hablamos de los centros de privación de libertad, entorno ya de por sí violento más que rehabilitador; en ellas muchas mujeres trans han sido internadas en módulos de hombres con el peligro que eso conlleva a nivel físico, psicológico y social. 

Las mujeres trans son el colectivo de personas que más violencia sufre.

Además de todo esto, se enfrentan a cantidades ingentes de violencia verbal (y física también) por parte de otras mujeres, como bien refleja este argumentario, o los baños públicos separados por géneros, vestuarios de gimnasios o centros deportivos, competiciones deportivas, etc.

“La identidad de género”

Cuando se habla de identidad de género, se comenta que “se lleva a cabo al margen del sexo biológico y no presenta una disconformidad con el mismo, es decir, pueden sentirse mujeres con un cuerpo de hombre, o viceversa” No sabemos ni por dónde empezar con este párrafo. La identidad de género o identidad sexual de una persona, solo la puede definir esa persona, y ni el cuerpo ni la genitalidad ni los cromosomas, son femeninos o masculinos, son los que son. Una persona trans que no quiere transitar por medio de hormonación o cirugías, es tan mujer, tan hombre, o tan persona no binaria como otra que sí lo quiera, o como cualquier otra cuya identidad sexual coincida con la que le asignaron al nacer. 

Pero parece que hay que seguir explicando esta obviedad constantemente, invalidando todas las identidades fuera de las normativas y, con ello, violentando a estas personas durante toda su vida.

  

Cuando se habla de “colectivos que se sienten agredidos por la palabra “mujer” y que incluso pretenden su eliminación” nos gustaría saber qué colectivos son esos. La lucha de muchísimas compañeras activistas transfeministas no se basa en derrocar la palabra “mujer”, ni el concepto de ello, como en este caso se pretende con las mujeres trans (personas trans en general realmente). Lo que se busca es ese hermanamiento que no existe,  como demuestra este argumentario sin género de dudas. Lo que se pretende es incluir a las mujeres trans en la lucha feminista, porque SON MUJERES. No quiere decir que no se pueda hablar de coños, vulvas, vaginas o menstruación, sino que no se infiera que solo las personas que tienen vulva son mujeres, ni que solo las mujeres menstrúan. Esto no invalida ninguna lucha, al contrario, la potencia, la hermana, la incentiva, si la hacemos juntas. ¿Acaso todas las mujeres cis tienen las mismas luchas en primera persona? Sufren por el hecho de ser mujer, pero cada una tiene unas características, nunca va a sufrir las mismas opresiones una mujer cis blanca, que una mujer cis negra, que de hecho también se invisibilizan en muchos de los colectivos feministas, una mujer empleada del hogar, o una trabajadora del sexo, otro colectivo sacado directamente de muchísimos espacios feministas. Si a estas opresiones les sumamos el prefijo trans, apaga y vámonos.

¿Cómo se acredita jurídicamente “un sentimiento”? Este párrafo es otro insulto en sí mismo. Una persona trans no tiene la culpa de que al nacer dieran por hecho su género basándose en su genitalidad externa. No deberían pasar el calvario legal y sanitario al que se enfrentan ahora para poder SER QUIEN SON, no es un sentimiento, no es un capricho, no es una moda. Es que se les niega EL DERECHO A SER. Quizá se ve más claro cuando esto ocurre en una persona intersexual, cuya genitalidad externa es una vulva, pero sus gónadas internas son testículos, y al crecer se descubre que es un hombre. O incluso cuando son “mutilades” en el propio momento del nacimiento para ajustar su genitalidad a una norma que no es más que una estadística, una probabilidad.

Ángeles Álvarez tuiteaba ayer el argumentario junto con: “Las ficciones jurídicas no deben encontrar espacio en la legislación española”, afirmación con la que no podemos estar más en desacuerdo:

Primero, “ficciones jurídicas” es la forma más directa de invisibilizar a las personas trans, ya que es como decir que no existen. Que las personas trans son mentira, que su género, sexo, y su realidad en general, son una farsa y una mentira que han construido para oprimir a la mujer, cuando en realidad, las mujeres trans lo único que quieren es que no se las excluya del feminismo al que PERTENECEN por el simple hecho de ser mujeres, porque LO SON, igual que Ángeles Álvarez e igual que Carmen Calvo, que ha firmado ese documento lleno de transfobia y de rechazo, camuflado en un intento de “quedar bien”.

Segundo, “no deben encontrar espacio en la legislación española”. ¿Nos estamos planteando la idea de, si ya de por si se pisan los derechos trans, pisarlos amparados por la ley? Puede parecer radical, pero esta afirmación no se aleja tanto de la situación actual de Hungría, donde se les ha negado a las personas trans su derecho más básico, EL DE SER, puesto que se les impide cambiar la letra que define su sexo en el documento nacional de identidad.

“Los riesgos prácticos de las teorías que cambian la definición de mujer y niegan su realidad”

“Que basta con que un hombre exprese que se siente mujer sin ninguna otra consideración”. ¿Esto qué es? ¿Quien sea que haya escrito este argumentario sabe lo laborioso, farragoso, enrevesado y violento del proceso que pasa cada persona trans en su lucha por poder ser quien es, de cara a la sociedad?

Se habla de riesgos, de riesgos como que afecte a la recopilación de datos estadísticos, a las políticas de paridad o el acceso a recursos, entre otras cosas… Si esos son los problemas que piensan que pueden surgir por el hecho de reconocer los, hasta ahora negados, derechos de las personas trans, habría que plantearse modificar el sistema de recogida de datos, las políticas o los recursos en lugar de negar a las personas y su derecho a ser. De hecho, ya nos deberíamos plantear hacer estos cambios. Por ejemplo, en las recogidas de datos actualmente se invisibiliza a las mujeres trans, cuando se las incluye directamente en la categoría hombre. 

Y ya es retorcido pensar que un hombre maltratador va a decir que se siente mujer para no ser juzgado. Esto me recuerda un poco a cuando quieren tirar por tierra la ley de violencia de género con el argumento de las falsas denuncias que hemos rebatido, lógicamente  con uñas y dientes. Pues con la misma lógica, no les reconozcamos sus derechos a las personas trans no vaya a ser que alguien, alguna vez, utilice estos «privilegios».

«Las mujeres no son una identidad»

Efectivamente, y tal vez sea la única frase del documento con la que estemos de acuerdo.  Las mujeres no son una identidad. Las personas,  cada une de nosotres, tenemos una identidad. Y que haya personas que se tomen la libertad  de decidir qué  identidades son más  válidas que otras es despotismo, utilizar el patriarcado y sus estrategias de opresión contra otra población aún más vulnerable. Mantener las estructuras de poder contra las que llevamos tanto tiempo trabajando.

La comunidad trans siempre ha luchado por todos los derechos, las mujeres trans fueron las primeras valientes en salir a la calle, llevándose pedradas y palizas por la búsqueda de los derechos de TODO EL MUNDO, mujeres, colectivo lgtbiq… Poner el nombre de un activista LGTIQ a una plaza y aprobar una ley sobre matrimonio igualitario son medidas importantes, y han representado un gran avance en nuestra sociedad, pero no son suficientes. Cuando se alardea de abanderar los derechos del colectivo, hay que tener presentes las realidades de todas las personas que pertenecen a este. Este documento representa una traición, desde una posición de privilegio, a las activistas trans históricas y una vulneración de derechos humanos de una parte importante del colectivo.

Si lo que se esperaba era el aplauso de todas las mujeres, lo que se ha conseguido es por un lado el rechazo y por otro el empoderamiento de todas las personas trans que van a luchar y visibilizarse contra este argumentario tan parecido a un caballo de troya feminista.

Desde Apoyo Positivo mostramos nuestro rechazo a este documento y pedimos aclaraciones al Partido Socialista Obrero Español ante tal vejación de las mujeres trans, y por lo tanto de todas las personas trans.