El 15 de septiembre se celebró el Día Europeo de la Salud Prostática, con el objetivo anual de concienciar de la necesidad de prevenir los problemas y patologías relacionadas en las personas con próstata, a través de chequeos y pruebas periódicas.

Muchas de ellas, hombres cisexuales, mujeres trans, personas intersexuales y no binarias, se niegan, no se plantean o desconocen la necesidad de acudir a un servicio de urología, excepto cuando ya surge alguna urgencia, alguna patología o algún síntoma crónico, lo que complica el abordaje de cualquier problema médico relacionado.

El miedo, la vergüenza, la masculinidad tóxica, y su percepción de los cuidados, el no reconocimiento de otras identidades relacionadas con la próstata, y el tabú en el trato de temas relacionados con la sexualidad son algunos de los factores que condicionan un cuidado más activo en el conjunto de personas con próstata.

El “carcinoma de próstata” es el cáncer más frecuente entre hombres cis, sin que existan cifras sobre su frecuencia en mujeres trans y personas intersexuales o no binarias. Por suerte, solo un bajo porcentaje de las personas que lo padecen desarrollan una enfermedad que requiera un tratamiento quirúrgico u oncológico, y se estima que en el 97% de los casos no es un problema real que lleve al fallecimiento de la persona que lo sufre.

Cuando aparece de forma agresiva, los profesionales de urología y oncología plantean una serie de tratamientos basados en el bloqueo hormonal, la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia. Como consecuencia de estos tratamientos, quienes lo sufren pueden presentar secuelas que afectan a diferentes áreas de la vida cotidiana: la sexualidad, la micción, la defecación y la vida social.

Quien lo padece suele tener emociones negativas (ansiedad, insomnio, irritabilidad…), incluso cuando el cáncer de próstata se comporta como un tumor no agresivo que solo requiere vigilancia.

Es importante que la persona con cáncer se permita percibir, sentir y expresar sus emociones y temores dentro de su círculo su confianza, que hable sobre ellas delante de los profesionales que les siguen, si así lo desea, durante el proceso de vigilancia y tratamiento. En algunos casos es necesario el apoyo psicológico para que quien padece un cáncer de próstata procese sus emociones y pensamientos.

Otras consecuencias del cáncer de próstata o de sus tratamientos pueden ser la incontinencia urinaria, la incontinencia rectal, la disminución del deseo sexual (libido), dificultades con la erección, cuando existe pene, o un cambio en la morfología corporal por el bloqueo hormonal (ganar peso, desarrollo discreto de las mamas, debilidad muscular…). En caso de que exista incontinencia urinaria o rectal, es importante consultarlo con el personal sanitario de referencia para intentar buscar causas que puedan mejorarse. Por otro lado, es habitual que el deseo sexual se reduzca, tanto por la presión psicológica de un tumor relacionado con los genitales, como por la enfermedad y los tratamientos.

Ligado a esto, también podemos encontrar dificultades con la erección que pueden aparecer a lo largo del proceso. En caso de que esto se produzca, y siempre que no se dé una ausencia de deseo previo, se debería contactar con el médico para valorar si es posible beneficiarse de alguno de los muchos tratamientos disponibles.

Para terminar, es importante recordar que la sexualidad de una persona con un cáncer de próstata puede ser tan rica y completa como la de una persona que no lo padece.

En este sentido, algunas recomendaciones prácticas a la hora de abordar el tema y lograr que el cáncer de próstata no termine con la vida sexual al completo, pasan por:

  • Establecer una comunicación fluida con las parejas sexuales. De esta forma, se tendrá más  libertad para pedir lo que gusta o no (asertividad), lo que resulta más o menos cómodo en la cama. Compartir con la pareja sexual qué expectativas se tienen de la relación, en qué momento vital o emocional se encuentran o posibles incertidumbres ante la sexualidad, puede permitir crear un clima de confianza donde se puedan expresar cómo son y sienten en ese momento y, por tanto, favorecer que esa relación resulte más placentera para ambas personas.
  • Ampliar el modo de entender las prácticas sexuales y no basarlas sólo en la penetración. No buscar el coito como fin último del encuentro sexual permitirá disfrutar de esos encuentros eróticos desde un punto de vista más amplio y desprenderse de parte de los nervios y ansiedad que, en ocasiones, pueden acompañar el encuentro. Cuando el único objetivo marcado a la hora de tener una práctica con una pareja sexual es tener una erección, practicar una penetración y tener un orgasmo, y se encuentra alguna dificultad en ese “recorrido”  propuesto, la sensación de frustración y la angustia que se desarrolla por conseguir el objetivo, hace que resulte más difícil centrarse en ese momento de la relación y que se deje de disfrutar. Si la meta es el PLACER, sin más, eso permitirá disfrutar de todo el encuentro con independencia de cómo se alcance ese placer.
  • Asumir la realidad de que no todos los encuentros eróticos salen siempre bien. Con o sin cáncer de próstata, hay encuentros que resultarán más satisfactorios y otros que menos. La clave reside no tanto en lograr que todos los encuentros eróticos  sean satisfactorios en sí, sino tal vez en conocer qué situaciones son más propicias de cara  a una mejor satisfacción sexual, aceptarlas, y aprender a gestionarlas (y gestionarse uno mismo) de la mejor manera posible de forma que el placer sin exigencias vertebre la vida sexual.

La sexualidad se desarrolla y modifica a lo largo de la vida.

Va a cambiar según la edad, circunstancias vitales, estados anímicos y, por supuesto, el estado de salud. Tener la capacidad  para disfrutar de ella y vivirla de manera satisfactoria, y adaptarse al momento en el que se encuentre, implica una buena SALUD SEXUAL. ¡ SIEMPRE HAY QUE DISFRUTAR DE LA SEXUALIDAD!

Para su disfrute y cuidado, también hay que cuidar nuestro cuerpo por eso no tengas miedo de acudir a un servicio de salud, a nuestra organización para cualquier consulta, ni reparo en visibilizar tus dudas y situación en relación con tu genitalidad.

Así mismo desde Apoyo Positivo trabajamos para que la percepción y prevención en materia de salud sexual y genital sea lo más inclusiva posible y acoja a toda persona que requiera un servicio especializado sin importar su identidad de género.

Demandamos un mayor trabajo de investigación, público y privada, de estas variables, que permita acompañar a las personas en salud desde nuestros espacios, preventivamente, así como adaptar y especializar los servicios médicos del sistema de salud a la realidad que hay aquí fuera 🙂

Si tienes dudas y buscas más información, puedes consultar «CÁNCER DE PRÓSTATA. Guía para pacientes y familia«, de nuestras compañeras del Grupo Español del Cáncer (GEPAC)

Si necesitas más información o deseas consultar cualquier duda con nuestro equipo profesional de salud sexual especializada, no dudes en contactar con nosotres escribiendo a prevencion@apoyopositivo.org.

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