LARA ALCÁZAR. Historiadora de arte, fotógrafa, escritora y líder de FEMEN España. Así mismo, Lara es firma habitual con su propio blog en el Huffington Post, y en la revista crítica asturiana, El Soma. Ha participado en la redacción y publicación de dos de los títulos de FEMEN: «Manifiesto FEMEN» y «Rebelión». Es una joven inteligente, cercana, diversa y con una percepción de la lucha interseccional clara, liderando uno de los movimientos feministas más importantes de los últimos años, como es FEMEN, ayudando a entender el feminismo más allá de sus barreras clásicas y patriarcales, de sus propios privilegios, como un derecho común a la lucha LGTBIQ y a los derechos humanos de las personas más vulneradas.

Como parte de la Generación Diversidad, que presentamos este año, dentro de la campaña para el #ORGULLO2020, Lara defiende en su día a día, en su trabajo y activismo, la promoción de la diversidad y de los derechos sexuales y reproductivos.

Es por ello que hoy, día internacional del Orgullo lésbico, gay, transexual, bisexual, intersexual y queer, y ante la situación actual de cuestionamiento de estos derechos por diferentes colectivos, y por parte de la propia administración y gobierno, su voz, la de una mujer, diversa, feminista y parte del colectivo LGTBIQ es necesaria de escuchar para entender que el único enemigo, el común, es la VIOLENCIA, los PREJUICIOS, el ODIO, el RECHAZO, la ANULACIÓN, las VEJACIONES, la NORMA y su SISTEMA. Nunca lo será el amar y el ser une misme.

EL PATRIARCADO Y SU VIOLENCIA ES ENEMIGO COMÚN DEL FEMINISMO Y LA DIVERSIDAD

Veo los bancos arcoíris de la localidad donde nací grafiteados con «Gais Morir», «Fuck LGTBI», «Puta Woman», demostrando una vez más que el patriarcado y su violencia es enemigo común del feminismo y la diversidad.

Es el escarmiento, la respuesta a las personas que intentamos abrir paso desde la insistencia en la visibilidad. Hablando alto y reclamando nuestro espacio sin pedir permiso.

Ese espíritu lo comparte no solo el feminismo sino también la lucha por los derechos LGTBIQ.

Esos que hacen pintadas en bancos de parques con los colores de nuestra bandera son los mismos que se envuelven en otra y nos patean la cabeza a cuatro activistas de Femen cuando protestamos de manera pacífica en sus actos LGTBIQfóbicos y misóginos.

Los valientes protectores de España son esos que ven a una pareja de lesbianas o gais en el cercanías y les rompen la nariz porque quieren salvaguardar los valores tradicionales.

Esos que nos amenazan y acosan a diario en nuestros perfiles son los que llenan plazas de toros y defienden que las personas de la comunidad LGTBIQ somos un colectivo a corregir. O a extinguir.

A día de hoy, el discurso del odio va mucho más allá de la calle porque está en las instituciones: desde el Congreso hasta la Iglesia.

El odio hacia las mujeres, la comunidad LGTBIQ y las personas migrantes es legitimado dentro del espacio público como algo lícito en democracia.

Esa protección que se materializa desde la representación parlamentaria hace que, en la calle, los que siguen esas ideas se sientan arropados y actúen con impunidad ante cualquier tipo de represalia.

Nosotras, nosotros, nosotres, seguimos aquí, aquellas a las que han querido reprimir, esconder, reeducar o incluso matar, seguimos aquí. Nunca nos hemos ido.

El espíritu del Orgullo, al igual que el del 8M, son motivados por las luchas en pos de la igualdad de derechos para un grupo oprimido por otro.

Ahora más que nunca debemos entender que el hermanamiento de las luchas es necesario para vencer al patriarcado y sus soldados.

Nuestro enemigo es común, nuestro fin la igualdad, sumemos nuestras fuerzas y conseguiremos reforzar nuestra resistencia frente a su violencia.

En estos momentos, más que nunca: Orgullo, memoria, resistencia y acción directa.

Lara Alcázar