Nuestro blog regresa después del verano y lo hace con una entrada en la que os hablamos sobre la importancia de la nutrición para las personas con VIH.

Atender las necesidades nutricionales de las personas con VIH se hace indispensable debido a que la propia infección disminuye el apetito y, por tanto, la nutrición puede verse afectada; altera el metabolismo e incrementa las necesidades energéticas e, incluso, reduce su absorción intestinal.

La aparición de la terapia de alta eficacia (TARGA) dio lugar a una mejora del sistema inmunológico y el estado nutricional de las personas con VIH.

La TARGA aumentó la esperanza y calidad de vida de las personas con VIH, ya que disminuyó las infecciones oportunistas y consiguió que la caquexia dejara de ser la principal causa de muerte en aquellas personas que desarrollaban la enfermedad y entraban en fase de sida. Una buena tolerancia al tratamiento antirretroviral (TAR), junto a un adecuado soporte nutricional y psicológico consiguen que la persona con VIH se empodere de forma óptima de su enfermedad.

Una inadecuada alimentación puede dar lugar problemas en la nutrición a medio y largo plazo ya que una alimentación saludable ayuda a obtener y mantener un peso adecuado y a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer u osteoporosis entre otras.

Alimentación y nutrición no son sinónimos. Alimentación es un proceso voluntario de selección de alimentos en función de gustos y necesidades de cada persona, mientas que Nutrición es un proceso involuntario de obtención de energía a través de la dieta, para que el organismo de la persona funcione de forma correcta.

La buena nutrición fortalece el sistema inmunitario de la persona con VIH y aumenta su capacidad para combatir la infección. Para esto es necesario una dieta sana y equilibrada, para mantener el equilibrio entre el aporte de alimentos y el requerimiento de nutrientes.

El aporte energético de nutrientes debe estar formado por un 50-55% de hidratos de carbono que aportan 4 kcal/g; un 30-35% de grasas que aportan 9 kcal/g, ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles; y un 12-15% de proteínas que aportan 4 kcal/g y aminoácidos esenciales junto a minerales, vitaminas, agua y fibra capaces de regular las funciones del organismo de la persona, siempre en función de su sexo, edad y actividad física que realice.

Al día se han de tomar entre 3-10 porciones de pan, cereales, arroz o pasta (alimentos con almidón); 2-4 porciones de fruta (una manzana, pera, naranja, dos ciruelas…, una porción equivaldría a 80 g aproximadamente); 2-5 porciones de vegetales/verdura (que protegen contra ciertos tipos de cáncer y enfermedades del corazón, además de facilitar la pérdida de peso); 2-3 porciones de leche, yogur o queso (fuente importante de calcio, pero también de grasas saturadas, tomar en versiones desnatadas, semicuradas, etc…, si existen intolerancias lácteas, el aporte de calcio puede obtenerse con otros tipos de leche, higos secos, albaricoques o frutos secos); 2-3 porciones de carnes, aves, pescado, huevo y/o nueces (aporte de Vitamina B12 de la carne); 1-3 porciones de aceites y/o grasas (los aceites de cocina, matequilla, margarina proporcionan acidos grasos esenciales y vitaminas A,D, E y K… las grasas saturadas aumentan el colesterol, las insaturadas que lo disminuyen se encuentran sobre todo en el pescado azul, frutos secos, semillas, aguacates, aceite de oliva y otros aceites vegetales),

Además, se recomienda un consumo moderado de azúcares (que conducen a un aumento de peso poco saludable) y evitar el consumo de sal y alimentos salados (que conducen a la hipertensión). Todo ello repartido en tres comidas principales y dos refrigerios.

No es necesario que las personas con VIH complementen su dieta con vitaminas, nutrientes o hierbas medicinales de forma adicional para proteger o reforzar su sistema inmunológico, mantener o promover un adecuado estado de salud y peso, una dieta sana y equilibrada es suficiente.

Por otro lado, altas dosis de vitaminas, tomadas como complemento nutricional, pueden producir efectos perjudiciales: la Vitamina D (necesaria para la absorción de calcio para la formación de huesos) obtenida a través de la exposición de la piel a la luz solar puede producir cáncer de piel; la Vitamina A puede causar daño hepático y oseo, vómitos, dolor de cabeza; la Vitamina C puede causar cálculos renales, diarrea, endurecimiento de arterias, además de interaccionar con inhibidores de la proteasa; la Vitamina E puede afectar a la coagulación de la sangre, Zinc puede producir deficiencia de cobre, cambios en los tipos de colesterol, neutropenia, anemia; la Vitamina B6 puede producir daños en los nervios, neuropatías a largo plazo, las cápsulas de ajo, que ayudan a proteger el corazón, o la hierba de San Juan, que es antidepresiva, hacen que determinados fármacos antirretrovirales no actúen de forma correcta y sean, por tanto, ineficaces.

Han de tomarse 1,2 litros de agua mínimo al día para asegurar que el organismo tiene suficiente líquido para funcionar de forma correcta, especialmente con determinados fármacos antirretrovirales.

No hay evidencia de que el consumo moderado de alcohol sea perjudicial en personas con VIH salvo en personas coinfectadas con algún tipo de hepatitis. Si bien es cierto que un consumo moderado estimula el apetito y protege contra enfermedades del corazón, derrame cerebral y diabetes; también contribuye al aumento de colesterol y triglicéridos en sangre causados por algunos fármacos antirretrovirales y sobre todo puede producir daño hepático e inflamación del hígado, órgano donde se metabolizan los fármacos antirretrovirales.

Es importante también mantener un equilibrio entre la energía ingerida y la utilizada para no causar problemas de salud debido al sobrepeso o bajo peso.

Una persona con un índice de masa corporal (IMC) mayor de 30 se consideraría obesa y sería más proclive a desarrollar enfermedades como diabetes tipo 2 (aumento de azúcar en sangre), hipertensión arterial (HTA), enfermedades cardiovasculares y desarrollo de ciertos tipos de cáncer.

Por el contrario, una persona con bajo peso puede encontrarse con poca energía, tener problemas óseos y sobretodo ver debilitado su sistema inmunológico y no poder combatir infecciones y recuperarse de la enfermedad. Una persona enferma suele perder el apetito, pero una pérdida de peso involuntaria ha de tomarse muy en serio y ha de ser estudiada por el especialista.

TAR + soporte nutricional + soporte psicologico = empoderamiento VIH

Los fármacos antirretrovirales son cada vez más fáciles de tomar y la mayoría no precisan de ningún requisito especial en cuanto a la alimentación, si bien en cierto que han de paliarse en caso de aparecer los posibles efectos secundarios de los mismos sobre la alimentación. Estos efectos suelen ser leves y por lo general disminuyen o desaparecen por completo con el tiempo, pueden aparecer nauseas y vómitos (medicamentos antieméticos), diarrea (medicamentos astringentes, reposición de agua y electrolitos, llevar a cabo una dieta astringente), paliar el sabor desagradable de alimentos, etc.

Otros tipos de efectos secundarios están relacionados con cambios metabólicos, tales como trastornos lipídicos (aumento de triglicéridos o colesterol LDL, disminución colesterol HDL) y resistencia a la insulina que junto al tabaquismo, falta de ejercicio y/o sobrepeso hacen más proclive a padecer diabetes y enfermedades cardiovasculares a la persona con VIH.

Algunos suplementos nutricionales pueden ser dañinos para el organismo e impedir la acción de fármacos antirretrovirales

Para prevenir enfermedades cardiovasculares debidas a un colesterol alto habrá que reducir las grasas saturadas que provienen de la ternera, cordero y cerdo, productos lácteos junto al aumento de frutas y verduras.

Para prevenir enfermedades cardiovasculares debidas a un alto nivel de triglicéridos habrá que ingerir omega-3 que se encuentra en el pescado azul (caballa, arenque, salmón y sardinas), realizar ejercicio regular de levantamiento de pesas y ejercicios aeróbicos que aumenten el ritmo cardiaco tales como caminar, correr y nadar (indicaciones válidas también para combatir la lipodistrofia causada por fármacos antirretrovirales antiguos).

La diabetes podrá paliarse con dieta específica y ejercicio moderado que facilite la disminución de peso y/o aporte exógeno de insulina al organismo. La propia infección y algunos fármacos antirretrovirales pueden provocar un adelgazamiento progresivo del hueso (osteoporosis) para lo cual se hace necesaria la ingesta de alimentos ricos en calcio tales como leche, productos lácteos, nueces, sésamo, semillas, salmón, sardinas y también vitamina D que puede encontrarse en pescados grasos y huevos.

Dieta sana y equilibrada + peso saludable = prevención enfermedades cardiovasculares o diabetes

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