¡Nosotres también nos pintamos los labios de rojo!

Como seguro has leído o visto en redes sociales durante estos días, miles de personas se han sumado al hashtag #VermelhoEmBelem (Rojo en Belén) pintándose los labios de rojo. Esta iniciativa ha nacido como respuesta al incidente machista en el que André Ventura, eurodiputado ultraderechista, atacó a la eurodiputada Marisa Matías por llevar los labios pintados de rojo.


Marisa Matías

La política ha agradecido el apoyo tan grande en redes, y comenta que «el insulto que André Ventura le hizo a las mujeres no dice nada de las mujeres, pero dice todo de este hombre».

Además,  no es la primera vez que el pintalabios rojo aparece en la escena política, en la época victoriana tanto hombres como mujeres lo usaban como símbolo de poder. Más adelante, la iglesia lo vetó en las «mujeres de bien» y pasó a considerarse un producto de «mujeres de la calle».

En la I Guerra Mundial se generalizó el uso del pintalabios rojo, y se llegó a fomentar y a acercar a la población, por el mismo coste que la harina, porque «levantaba la moral de la población»…

A principios del siglo XX, y durante el movimiento de las sufragistas, el pintalabios rojo se convirtió en sinónimo de poder y fuerza. Este movimiento tenía bastante conexión con la belleza y, mientras luchaban por sus derechos, el pintalabios rojo se convirtió en parte de su uniforme (The History Of Red Lipstick and the Women’s Movement).

Como nos cuenta Rachel Felder en su libro Red Lipstick: An Ode to a Beauty Icon (2019), «Hitler lo odiaba. Para él representaba todo lo que no debía ser una mujer: sexualmente provocativa, políticamente activa y socialmente independiente. En los encuentros que el Führer tenía con la juventud, las chicas alemanas solían recibir una pequeña lista con instrucciones redactadas por sus monitoras con la cara bien lavada. En ellas se podía leer, entre otras recomendaciones: nada de cosméticos, nada de uñas pintadas y, sobre todo, nada de pintalabios rojo.» Así, se convierte en un símbolo en la época de resistencia y lucha antifascista.

Muchas amigas nos cuentan que, en estos tiempos de pandemia y mascarillas, les encanta saber que llevan los labios bien rojos pintados bajo ellas, o morados,  rosas,  azules, o de ningún color, pero sean del color que sean, siempre va a ser una decisión nuestra, aunque ya vemos que, hoy en día, todavía muchos piensan que, además de opinar sobre lo que hacemos las mujeres con nuestro cuerpo y apariencia, pueden juzgarlo.

Esta es nuestra respuesta a André Ventura y nuestro apoyo a Marisa Matías:

Ni una sola agresión o violencia sin respuesta.
No queremos una sociedad machista, fascista ni racista.
Seguiremos llevando los labios bien rojos.

«Cualquier intento de hacer que la feminidad sea trivial o sin importancia es un intento de quitarnos el poder. Así que voy a usar el pintalabios rojo «. Alejandría Ocasio-Cortez.

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