Echando un vistazo a los titulares de los últimos meses, no puedo evitar preguntarme si ya hemos llegado, tal como haría Carrie Bradshaw.

Estos últimos meses, hemos sido testigos de la aparición de distintos artículos que anuncian la cura del VIH y celebran los recientes avances científicos.

¿Qué significa eso, es algo que esté pasando de verdad?

En parte, sí. El avance de la ciencia indica que la cura del VIH podría no estar tan lejos como pensábamos. Pero todavía no hemos llegado ahí.

¿Qué celebramos entonces?

Pienso que lo que nos hace alegrarnos así es el grado de estigma que se asocia a este virus. La realidad es otra. A día de hoy, las evidencias científicas se refieren de manera clara a la normalización del VIH. Las personas que reciben tratamiento y viven con el VIH tienen una carga viral indetectable. El VIH se ha convertido en una enfermedad crónica que requiere unos cuidados para que los pacientes puedan envejecer con ella. Porque sí, es cierto, ¡la gente con VIH envejece! Las personas VIH-positivas tienen la misma esperanza de vida que la población general. Esta condición exige un cierto control, tal como ocurre con otras dolencias como la diabetes, el colesterol, las enfermedades autoinmunes, etc.

El mes pasado, un periódico informó de que los científicos británicos están a punto de encontrar una cura para el VIH. En el artículo faltaba mencionar que esta investigación se encuentra todavía en sus primeros estadios, aún en proceso de encontrar participantes. Se espera que los primeros resultados del estudio aparezcan en 2018.

El estudio combina la estrategia de kick and kill con un tratamiento antirretroviral y una vacuna que tiene como objetivo mejorar la respuesta inmune a las células infectadas por el VIH. El proyecto de investigación está financiado por la NHS y tiene a su cargo a cuatro grandes universidades de Reino Unido: Imperial College, King’s College, Universidad de Oxford y Universidad de Cambridge. Por desgracia, es demasiado pronto para saber si esta nueva estrategia logrará eliminar el virus del cuerpo. Los investigadores han presentado aclaraciones al respecto: No estamos en posición todavía de saber si un individuo ha respondido favorablemente al tratamiento o se ha curado. Es importante aclarar que se espera de los participantes en el estudio que no tengan presencia de VIH en la sangre, ya que están recibiendo antirretrovirales. Se trata de los medicamentos que utilizamos habitualmente para tratar el VIH. Esto no significa que se hayan curado, aunque haya titulares que así lo anuncien. Más información (en inglés)

 

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La estrategia kick and kill, que se está investigando en la búsqueda de una cura para el VIH, se refiere a la activación de células latentes, en las que el VIH se esconde del tratamiento con antirretrovirales. Esta latencia es la razón principal por la que la carga viral aumenta cuando se interrumpen los antirretrovirales, incluso si la persona tenía una carga indetectable durante el tratamiento.

 

 

The Independent, otro periódico británico, ha publicado un artículo sobre un novedoso tratamiento que funciona en monos infectados con un virus parecido al VIH. El tratamiento combina antirretrovirales y un anticuerpo que actúa en el intestino, utilizado para dolencias como la enfermedad de Crohn o la colitis ulcerosa. Dado que se consigue un grado estable de remisión, los científicos entienden este tratamiento como una cura funcional.  Más información (en inglés)

 

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En este momento, se están abordando distintas estrategias y ensayando diferentes opciones para conseguir una cura definitiva al VIH. En este momento somos afortunados, pues la investigación en VIH sigue recibiendo financiación; no podemos estar seguros de que esta sea la situación el día de mañana. Necesitamos unirnos como una comunidad para potenciar la investigación, pero no solo en busca de una cura. Deberíamos abogar para que se examinen los campos que aún no hayan sido estudiados. Deberíamos luchar por las personas que no tienen el mismo acceso a estos proyectos de investigación, ya sea por razones geográficas, económicas u otras limitaciones. Necesitamos seguir luchando por las exigencias de grupos clave en la población VIH-positiva: personas trans, mujeres, personas privadas de libertad, personas que consumen drogas. Necesitamos seguir luchando por las personas en mayor situación de riesgo, como la comunidad HSH (hombres que tienen sexo con hombres). Necesitamos enfrentar el estigma, tanto a nivel personal (el estigma que puede “paralizar” a una persona), como a nivel social (el estigma que ha traumatizado y sigue traumatizando a generaciones de personas que viven con VIH). Y necesitamos seguir preguntando si hemos llegado ya.

Cuanto más alto suenen nuestras voces, mayores serán los resultados.

 

Christina

Artículo escrito por Christina Antoniadi, enfermera, especialista en comunicación y liaison europea de Apoyo Positivo, que forma parte del proyecto Possitive Support, red europea para pacientes que viven con el VIH, que está desarrollando nuestra entidad.