¿Quién no conoce esta imagen de 1945 del fotógrafo Alfred Eisenstadt?

Es la romantización de un acto abusivo de carácter sexual.

Quien quiera ver en la fotografía que la postura y rigidez de ella demuestran que esté disfrutando del beso pueden comenzar a revisarse su concepto del romanticismo.

Por desgracia esto no es algo que haya quedado en 1945, a día de hoy, en 2018, sigue ocurriendo, en los transportes públicos, calles, bares, centros escolares, lugares de trabajo…

El pasado 20 de septiembre leíamos en prensa que La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo ha establecido en Sentencia de fecha 26 de julio de 2018 que cualquier acción que implique un contacto corporal inconsentido con significación sexual, en la que concurra un ánimo tendencial o propósito de obtener una satisfacción sexual a consta de otro, supone un ataque a la libertad sexual de quien lo padece y, en consecuencia, constituye un delito de abuso sexual previsto y penado en el artículo 181 del Código Penal, y ello sin perjuicio de la graduación de la pena que se haga teniendo en cuenta la gravedad de dicha acción. 

Puedes leer el artículo completo en este enlace.

En concreto, la noticia se basa en un juicio donde finalmente no se aplica esta modificación, ya que se consideró que los hechos probados no expresan con la suficiente claridad los datos fácticos precisos para concluir la existencia de un delito de abuso sexual” pero sienta precedente para futuros juicios. El supuesto de hecho ocurrió en agosto de 2015 en un bar de la localidad de Villanueva (Córdoba), cuando el acusado “rozó momentáneamente en la zona del pecho y la cintura a la recurrente al tratar de coger las llaves del aseo de señoras” tras seguirla hasta el aseo e intentar pasar con ella.

En resumen, que un hombre desconocido te siga al aseo, intente entrar contigo y te roce cintura y pecho no tiene una finalidad sexual. Quizá el ciudadano sólo quería asegurarse de que la mujer tuviera papel, o sujetarle el bolso mientras orinaba; es lo más lógico que podemos pensar.

Aunque en el ámbito judicial las cosas van muy, muy lentas, pero sí que parece que hay un cambio; en el ámbito social las mujeres despiertan a estas agresiones verbales y físicas, como podemos ver en la campaña #NoMeLlamoNena, contra la cosificación y el acoso callejero.

Pero claro, siempre hay quien considera desproporcionado si una mujer reacciona al supuesto acoso porque tampoco es para tanto, en lugar de llevarse las manos a la cabeza porque este tipo de acoso y las agresiones machistas ocurran todos los días, en todos los lugares del mundo; en algunos mucho más que en otros, pero en todos al fin y al cabo.

Porque por desgracia, a diario, muchos hombres aún piensan que las mujeres existen para su deleite, su uso y disfrute, y se las puede tocar, hablar, perseguir, humillar, y un largo etc., siempre a su antojo y, por supuesto, sin consecuencias.

Desde Apoyo Positivo, esperamos que este cambio, aunque sea muy, muy despacio, no deje de producirse, y que entre todes en vez de mirar para otro lado o decir eso de no es para tanto, en lugar de señalar a la mujer que haya sido víctima del acoso o abuso, señalemos a los agresores, para que se queden solos y dejen de agredir, porque la mujer no tiene culpa alguna de la agresión sufrida.

Recordemos este gráfico de LdC (Locas del Coño) sobre las causas de la violación, que podemos extrapolar a cualquier otro abuso sexual, agresión o coacciones:

Para finalizar, proponemos este reto visto en Twitter: 

Y si quieres realizarnos alguna consulta, puedes escribirnos a info@apoyopositivo.org o llamarnos al 91 358 14 44.