¿Hasta que punto están algunas prácticas sexuales condicionadas por la homofobia interiorizada?

Esta semana, en nuestro blog, volvemos a hablar sobre la salud mental y la sexualidad del hombre que tiene relaciones con hombres (gay, bisexual, heterosexual, pansexual, trans u otras identidades y orientaciones del deseo), y os presentamos el estudio que ha realizado el Psicólogo Carlos Javier Torrecilla Ramírez (Psicólogo General Sanitario. Col.M-30920), educador en el CAD de La Latina, en colaboración con Apoyo Positivo, y otras instituciones públicas, Póster seleccionado en el XLV CONGRESO DE SOCIDROGALCOHOL y, también, nuestro Póster sobre el programa SEXO, DROGAS Y TÚ, seleccionado en el 2º European Chemsex Forum de Berlín y como comunicación oral en la próxima Reunión bianual de SEISIDA., todo ello para hablar de:

Chemsex y la homofobia interiorizada

Chemsex se puede definir como el uso intencionado de drogas para tener relaciones sexuales entre HSH, durante un periodo de tiempo prolongado (horas o días) y con diferentes personas. Está relacionado con la exposición a diversos riesgos (Aproximación al Chemsex en España, 2016). Las drogas usadas son: GHB, Metanfetamina, Mefedrona, Ketamina, Cocaína y Poppers. Este fenómeno ha evolucionado asociado al uso de app de encuentro sexual por geolocalización.

La Homofobia Interiorizada (IH) es la interiorización de las actitudes homófobas de la sociedad por parte del individuo gay, lesbiana o bisexual (Newcomb & Mutansky, 2011). Su evaluación es importante por el impacto psicológico y social (Rowen & Malcom, 2002). Una alta IH lleva a más conductas sexuales de riesgo (Ross, Rosser, Neumaier, 2002).

El estudio descriptivo de Carlos Javier Torrecilla Ramírez pretende conocer si existen diferencias en IH entre quienes practican chemsex y quienes no lo hacen, así como las diferencias entre el chemsex y las diferentes dimensiones de la IH:

  • IPH: identificación pública como homosexual.
  • CSEX: Comodidad sexual con hombres homosexuales.
  • CSOC: Comodidad social con hombres homosexuales.

El estudio ha contado con una muestra de 49 sujetos. De estos, el grupo experimental (sí practican chemsex) han sido personas atendidas en Apoyo Positivo, dentro de nuestro programa SEXO, DROGAS Y TÚ, CAD Latina y Centro de Salud Sandoval. El grupo control (n=27; reconocen no practicar chemsex) han sido miembros del Coro Voces LGTB Madrid. Se ha utilizado la Escala SIHS (SHORT INTERNALIZED HOMOPHOBIA SCALE, Currie, Cunningham y Findlay, 2004), validada recientemente para población española (Morell-Mengual, Gil-Llario, Ballester-Arnal y Salmerón-Sánchez, 2017). Esta escala mide la IH en torno a tres subdimensiones.IPH, CSEX y CSOC.

CONCLUSIONES

  1. Sí existen diferencias estadísticamente significativas en la dimensión IPH (Identificación pública como homosexual). Las personas que practican Chemsex tienen mayor dificultad para visibilizarse como HSH.
  2. No existen diferencias estadísticamente significativas en la dimensión Comodidad social con personas homosexuales (CSEX) entre ambos grupos. La práctica del chemsex tiene lugar en contextos privados o lugares permisivos donde la imagen social está salvaguardada.
  3. No existen diferencias estadísticamente significativas en la dimensión Comodidad sexual con personas homosexuales (CSOC) entre ambos grupos.

No existen diferencias significativas en los valores de homofobia interiorizada totales de ambos grupos. Ambos puntúan más alto que la media tomada como referencia en la validación de la escala SIHS.

Sin embargo, existe un factor (IH) diferencial entre los dos grupos, existe una mayor homofobia interiorizada, mayor problema de gestión de la homosexualidad, o las prácticas homosexuales, fuera de entornos amigables en cuanto a éste y los otros factores de comodidad (visibilidad de ser gay y de practicar sexo o socializar con homosexuales). Las propias sesiones de chemsex, las app de contactos o entornos en presencia de hombres homosexuales acaban siendo ambientes visibles, amigables y sexualizados, que facilitan esa comodidad, como el uso de sustancias.

Una de las interpretaciones que hacemos además en Apoyo Positivo es que esa homofobia interiorizada es una problemática general dentro del propio colectivo LGTBIQ y se materializa más allá de estos espacios puntuales. Se ve en representaciones como la plumofobia, la transfobia, la misoginia y machismo, y en la propia serofobia dentro del colectivo, ya que la proyección de esa homofobia interiorizada se hace, en primer termino, hacia los iguales, hacia aquellas personas que pueden representar eso que uno no quiere reconocer.

Tanto en la atención del chemsex, como en otros factores de salud sexual y emocional, la clave no es sólo encontrar espacios amigables donde uno intenta ser uno mismo, ya que esos espacios pueden fomentar la dificultad de aceptación y auto-reconocimiento. El punto trascendental es que esos espacios sean seguros y se construyan desde valores y estructuras que eviten los estigmas y rechazos, y eso requiere un trabajo con nosotros, con nuestra auto-estima, con sentir que está bien nuestra identidad u orientación diversa y la del resto, con naturalizar y manejar de forma responsable determinadas cosas dentro de unos parámetros, para que no acaben siendo perjudiciales para nuestra salud y la de otros.

En nuestro programa SEXO, DROGAS Y TÚ observamos que esa gestión problemática de la sexualidad, identidad, orientación del deseo y erótica, en diferentes formatos de homofobia, y con otras transversalidades, condiciona las prácticas sexuales de los hombres que tienen sexo con hombres y, dentro de ellas, es una motivación para practicar algunas como el chemsex.

Aquí os dejamos el enlace a nuestro Póster sobre el programa SEXO, DROGAS Y TÚ, seleccionado en el 2º European Chemsex Forum de Berlín y como comunicación oral en la próxima Reunión bianual de SEISIDA.

Ambos estudios nos ayudan a perfilar el papel que tiene la homofobia o el rechazo a la propia diversidad sexual en las prácticas sexuales, pero todavía nos queda mucho por saber del verdadero impacto que tiene en el día a día de muchas personas LGTBIQ.

Quizá, en nuestro país, no es sólo el rechazo a ser homosexual, sino a ser un determinado tipo de homosexual.