Con motivo del día contra la LGTBIfobia (17 de Mayo), desde Apoyo Positivo, y como continuación de nuestro trabajo diario en esta lucha, queríamos reflexionar y compartir las conclusiones del estudio realizado por el “Observatorio madrileño contra la homofobia, transfobia y bifobia” acerca de la situación del colectivo LGTBI en la Comunidad de Madrid.

Las conclusiones del Informe de incidente de odio motivados por LGTBFOBIA EN LA COMUNIDAD DE MADRID, abarcan diferentes espacios de discriminación como el familiar, el laboral, el de ocio y tiempo libre etc.

Es conveniente contextualizar y advertir, tal y como hacen desde el mismo observatorio, que todos los resultados obtenidos se basan exclusivamente en los datos que han sido obtenidos a raíz del trabajo diario de atención primaria a las victimas de delitos de odio por LGTBfobia.

La conclusión primera diferiría en relación a los resultados obtenidos otros años, ya que parece ser que “creemos que ya no se produce un aumento considerable en los incidentes de odio hacia el colectivo LGTB”. Es importante señalar eso si, que un factor muy importante que explicaría esto, tendría que ver con la falta de visibilidad del colectivo (sobre todo en determinadas zonas y espacios), además de la intuición de que la propia comunidad LGTB estaría empezando a acudir a las instituciones por si misma sin pasar previamente por ninguna entidad de defensa de derechos LGTB. Parece ser que en el colectivo se podría estar instaurando cada día más la idea de considerar al cuerpo de policía como un aliado al que acudir en busca de ayuda. En cualquier caso, esto estaría pasando en un número pequeño de los casos.

En relación al ámbito escolar por ejemplo, se da el caso de que se han empezado a llegar casos que antes no llegaban, como fruto de las intervenciones realizadas por Arcópoli; lo mismo estaría pasando en el mundo del deporte, en este caso por mediación de la Vocalía de deportes también de la misma entidad.

En el ámbito laboral, ha sido el trabajo de coordinación combinada con los sindicatos lo que ha permitido penetrar mejor en el sector y realizar un trabajo de denuncia más eficiente.

Respecto a los datos obtenidos en zonas de cruising, si que se percibe un aumento de agresiones e incidentes de odio, a pesar de lo difícil que resulta obtener datos fiables en estos espacios. Es destacable y preocupante por ejemplo, que se hayan detectado iniciativas coordinadas como amenazas en formas de octavillas en estas zonas.

Se siguen produciendo terapias de aversión de la homosexualidad. A pesar de que en la Comunidad de Madrid sean ilegales y se puedan denunciar, entristece el hecho mismo de que sigan existiendo y que siga habiendo personas que por la no aceptación o por una mala gestión de su orientación sexual o identidad de género, acaben acudiendo con la esperanza de sanar lo que no hay que sanar.
El mayor número de incidentes y agresiones se dan en Madrid capital.

Se siguen produciendo terapias de aversión de la homosexualidad.

A pesar de que en la Comunidad de Madrid sean ilegales y se puedan denunciar, entristece el hecho mismo de que sigan existiendo y que siga habiendo personas que por la no aceptación o por una mala gestión de su orientación sexual o identidad de género, acaben acudiendo con la esperanza de sanar lo que no hay que sanar.

El mayor número de incidentes y agresiones se dan en Madrid capital. Esto no debe interpretarse como que la capital sea la ciudad con más LGTBfóbica de la región, sino como advierten en el propio informe, todo lo contrario. Se advierte de hecho de que es una de las ciudades donde mas libertad existe para el colectivo (incluso de toda Europa), produciéndose además un fenómeno de mayor visibilidad del colectivo (en gran medida animado por el espacio “seguro” que supone el barrio de Chueca), y de mayor inmigración LGTB.

El hecho de que se de un mayor registro de incidentes, tiene que ver con una mayor presencia del observatorio en esa zona y con una mayor presencia de acción e implicación municipal. En definitiva, que se denuncia cuando se tiene la posibilidad de denunciar.

El perfil de la víctima no cambia.

Se trata, al igual que ocurría en años anteriores, de chicos gays cisexuales de entre 20 a 29 años. Es el perfil de nuevas generaciones que “han vivido con mucha mas libertad social y legal la visibilidad del colectivo LGTB, especialmente en medios de comunicación y por tanto, son mucho mas visibles que las personas consideradas de las generaciones “X”.

¿Qué sabemos sobre los agresores?

Frente a lo que se podría presuponer, y a pesar del esfuerzo extra que se viene realizando por parte de entidades LGTB y ONGs de formaciones en diversidad sexual en las aulas, parece ser que en muchos casos sigue sin calar la idea de que el hecho de agredir a alguien por su orientación sexual o identidad de género es una injusticia que atenta contra los derechos humanos. Lo decimos, ya que el perfil de la persona que agrede se corresponde con la de un joven supuestamente heterosexual y joven de 20 a 29 años.

Qué esta pasando en las redes sociales.

Se da la paradoja de que las RRSS se utilizan tanto como elemento de acoso al colectivo, pero a su vez se emplean también (en ocasiones con gran éxito de hecho) como método de denuncia y visibilización de agresiones y delitos de odio.

De cara a mejorar en este espacio virtual, y a juicio del observatorio, “el compromiso de las grandes empresas tecnológicas que desarrollan las redes sociales debe ser mucho mayor porque el odio se transmite con gran facilidad y el odio en internet legitima el odio en la realidad no virtual”.

Por último, es muy importante entender que del total de agresiones e incidentes de odio que se producen en la Comunidad de Madrid, los que han sido registrados por el observatorio no llegarían a más de un 2-5% de los que realmente suceden.

Algunos de los motivos que podrían explicar esto serían:

  • La “normalización” de este tipo de incidentes por parte del colectivo trans, que les
    lleva incluso a evitar salir a la calle a horas determinadas.
  • El hecho de que las denuncias muchas veces se recojan solo si se pregunta.
  • Desconfianza por parte de las personas bisexuales y pansexuales para que personas homosexuales comprendan su idiosincrasia y particularidad (endodiscriminación).
  • El machismo que sufren muchas mujeres lesbianas, podría estar haciendo que en el momento de buscar ayuda, las haga acudir más a colectivos feministas que a colectivos LGTB.
  • Una relación poco fluida de los municipios de la Comunidad de Madrid con las entidades LGTB. Esto se estaría dando muy especialmente en el ámbito rural donde es mucho más difícil salir del armario.

Por nuestra parte, nos gustaría seguir aportando nuestro granito de arena en la lucha contra la LGTBfobia, que no es otra cosa que luchar por los derechos humanos. Para esto seguimos y seguiremos apostando por lo que a nuestro juicio es la herramienta más potente en la defensa de la diversidad LGTB: la visibilidad.

Recordemos siempre por tanto, que lo que no se ve no existe.

En Apoyo Positivo disponemos de un nuevo servicio en colaboración con Pavón Chisbert abogados, donde ofrecemos asesoramiento y respaldo legal frente a los delitos de odio. Pavón Chisbert Abogados llevará a cabo una labor jurídica en pro de la diversidad, trabajando mano a mano con Apoyo Positivo para combatir situaciones de injusticia, que por desgracia se dan en el día a día de la sociedad y que en muchas ocasiones las personas quedan desamparadas por la ausencia de recursos, el desconocimiento y el miedo.

También ofrecemos un servicio de asesoramiento sexual gratuito. No dudes en contactar con nosotros escribiendo a educacion@apoyopositivo.org o llamando al 617 70 63 19

¡Estaremos encantados de atenderte!