No quedes. #NoAhora.

Todo este recorrido por tus emociones, tus deseos eróticos y prácticas debe tener en cuenta, como ves, un autoconocimiento profundo, para discernir entre fantasías, deseos, cosas convenientes o riesgos, y evaluar las distintas fuentes de información para tomar una decisión lo más responsable, con nosotros, y con los demás. Ese autoconocimiento te permitirá entenderte y empatizar con los demás y con las circunstancias, más aún en un contexto como el de la cuarentena por el coronavirus.

La pandemia del COVID-19 ha dado como resultado una situación que nos requiere limitar nuestros movimientos y un aislamiento social, algo que altera la posible práctica erótica habitual, fuera de nuestros domicilios. 

La práctica sexual libre ha estado perseguida históricamente por motivos religiosos, culturales o por discriminación LGTBIQfóbica, entre otros, pero en un momento como el que estamos viviendo, resulta coherente el imponernos, no sólo una cuarentena en los movimientos sociales sino también en los eróticos, que impliquen salir de nuestro domicilio, para quedar, o recibir visitas de otras personas.

Es posible que te encuentres bien, lleves ya unas semanas en confinamiento y creas que no tengas la infección. Es posible que conozcas a la otra persona, o personas con las que quedar, y estén en las mismas circunstancias, o eso te cuenten. Es posible que vayas a quedar con una de tus parejas sexuales habituales. Es posible que te sientas fuera de los denominados cuestionablemente, como en otras pandemias, “grupos de riesgo”. 

Pero lo que nos parece importante de valorar, más allá de esos impulsos derivados de esa posible ansiedad, de esos síndromes de abstinencia, de esos estados en los que hacerlo te puede más que las razones para no quedar, es que cada movimiento que hacemos supone un riesgo para otras personas. Un posible vehículo para trasladar el virus y facilitar su contagio.

SEIS GRADOS SEPARADO DE TI

Es cuestión de tiempo que alguna de nuestras personas allegadas estén infectadas, si no tomamos estas medidas de contención. La conexión que, hoy en día, tenemos gracias a la globalización y las tecnologías, no es sólo para comunicarnos por aplicaciones, sino que es real, como la que plantea la teoría de los 6 grados, que asegura que es posible acceder a cualquier persona del planeta en tan sólo seis “saltos”. Esto nos permite entender mejor la epidemiología de un virus, como el del COVID-19, y pensar en la facilidad de contagio si tenemos en cuenta nuestros movimientos y contactos en un periodo de cuarentena.  

Nos quedamos en casa porque salva vidas y es la única forma en que tenemos de frenar la propagación del coronavirus. El contacto que haces con alguien que, a su vez, hace contacto con otra persona, puede ser lo que enferma a la madre, al abuelo o a la esposa de alguien. 

Es momento de no quedar, de parar de tener encuentros sexuales, porque cada vez que lo hacemos, el coronavirus se expande, y, con él, todas las situaciones de alarma, o más bien de excepción, que estamos viviendo estos días todas.

Aún así, las aplicaciones de contacto no son un simple espacio para quedar con gente y tener relaciones eróticas, o practicar chemsex. Hoy en día suponen mucho más. Son espacios relacionales, para simplemente conectar y hablar con iguales, y algunos de los espacios que más rápido se han adaptado en estos días a la pandemia, abriendo líneas de información, recursos y creando red con las entidades de salud comunitaria que trabajan en los diferentes países, como el espacio de Grindr for Equality o la campaña que de información y recursos en cuarentena que está desarrollando Wapo.

En la próxima entrada hablaremos un poco más del mundo app, qué supone para nuestra salud física y mental, más aún en tiempos de coronavirus.

Mientras tanto, #QuédateEnCasa y pon tu energía, y empatía, en una #CuarentenaSinCitas.

Ilustraciones by @motherofqueer