Hoy os dejamos las conclusiones de la charla Chemsex: nuevos perfiles de infección por VIH, hepatitis y otras ITS, que celebramos el pasado 11 de febrero en Málaga.

A principios de 2014, en Apoyo Positivo comenzamos a detectar un aumento significativo en las demandas relacionadas con el uso de sustancias durante las relaciones sexuales que llevaban a tener prácticas de riesgo. El binomio sexo y drogas no es algo nuevo, pero lo que comenzamos a valorar era un fenómeno diferente, el Chemsex, con varios ingredientes diferenciales que expuso nuestro director, Jorge Garrido:

  • La combinación de nuevas sustancias, más desconocida en su uso y consecuencias, como el GHB, la metanfetamina y la mefedrona.
  • El 2.0 y, especialmente, las apps de móvil para contactos y el acceso fácil a un encuentro sexual.
  • Los efectos de desinhibición y prácticas sexuales bajo el efecto de estas sustancias.
  • Las consecuencias psicosociales que están presentándose asociadas a este consumo.
  • Nuevas infecciones, como Hepatitis B y C así como la vuelta al problema del consumo de drogas por vía intravenosa.

El ChemSex supone el uso de una, o más, de esas tres drogas, combinadas de cualquier forma, para facilitar o mejorar la práctica sexual, con el posible consumo de otras sustancias, durante horas o, incluso, días.

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Las principales razones para participar en este tipo de práctica, o para tener algún tipo de ocio cercano a ellas, son similares a las del uso de otras drogas:

  • Sentirse sexualmente más liberado y la sensación de superar problemas de intimidad, vergüenza o pudor sexual.
  • Hacer frente al estigma relacionado con el VIH y la hepatitis C.
  • Evadirse y querer superar problemas del pasado, incluido el abuso sexual.
  • Como respuesta a la propia homofobia interiorizada.
  • Querer disfrutar de mejor sexo y durante más tiempo.
  • La soledad.
  • La búsqueda de pertenecer a un grupo, de ser aceptado por otros.
  • Buscar afirmación sexual.
  • Porque “todo el mundo lo hace”. “Peer preasure”.
  • Porque es un gancho en el mundo 2.0.
  • Por la influencia del entorno o grupo.

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La alertas saltan cuando tras estos primeros casos, conseguimos poner en datos, tras un año de seguimiento, este fenómeno. En nuestros recursos de testing del VIH a nivel estatal hemos encontrado que un 40% de los hombres que tienen sexo con hombres que acuden a hacerse la prueba, han consumido alguna de estas sustancias antes o durante la práctica sexual.

Por ello consideramos esencial reunir a especialistas de los dos campos, VIH y drogas, para que nos pudieran orientar en los siguientes pasos de respuesta a este fenómeno del Chemsex.

El Dr. Sebastián Díaz, Médico Forense del Instituto de Medicina Legal de Málaga nos habló de esas denominadas drogas emergentes, no por el hecho de que sean nuevas, sino porque tienen un funcionamiento de entrada y salida en el mercado, basado en el cambio de composición de alguno de sus componentes cuando son detectadas e ilegalizadas, ya que inicialmente irrumpen en el mercado como productos legales.

El aumento de las prácticas de Chemsex o consumo de drogas emergentes durante las prácticas sexuales, han provocado situaciones de riesgos en estos sujetos, que consumen principalmente GHB, metanfetaminas y mefedrona u otras drogas sintéticas, como la flakka. Estas sustancias son estimulantes y según ellos les dan insomnio, mayor energía y más liberalización para practicar sexo durante dos días seguidos sin comer y sin beber. Además estas sustancias son más baratas que las drogas tradicionales y frente a los 10-15 euros de una dosis de cocaína, se pagarían 3-5 euros por una dosis de mefedrona. Además son muy fáciles de conseguir, ya que son de venta libre en internet, algunas de ellas vendidas de forma legal bajo otro uso distinto al del consumo humano, como sales de baño o como abono para las plantas.

Los efectos secundarios más graves a los que se enfrentan los consumidores de estas sustancias son de origen cardiovascular, como arritmias, espasmos coronarios, crisis de hipertensión arterial, que pueden desencadenar un cuadro de fracaso cardiaco y llevar incluso a la muerte al sujeto.

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En España, al igual que en otros países de Europa Occidental, la incidencia de nuevos diagnósticos de infección por el VIH ha disminuido entre las personas heterosexuales, los usuarios de drogas por vía intravenosa (UDI) y los hijos nacidos de madres con infección por el VIH, entre los que virtualmente ha desaparecido, según nos informaba el Dr. Fernando Lozano, director del Plan Andaluz frente al VIH/sida (enlace al Plan Andaluz) Sin embargo, se mantiene constante entre los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (HSH), en los que hasta hace un par de años aún se seguía incrementando. En 2014 se notificaron en España 3.366 nuevos diagnósticos de infección por el VIH (tasa de incidencia: 7,25 casos/100.000 habitantes), el 84,7% de los cuales correspondieron a varones y el 15,3% a mujeres. La transmisión del VIH fue mucho más frecuente entre los HSH (53,9%), seguidos de las personas heterosexuales (26%) y de los UDI (3,4%). Por tanto, en nuestro país, una inmensa mayoría de los nuevos casos de infección por el VIH ocurren por transmisión sexual y la epidemia está actualmente concentrada en los HSH.

En Andalucía la situación es muy similar. En el año 2014 se notificaron 577 nuevas infecciones por el VIH, lo que supone una tasa de incidencia de 6,87 casos por 100.000 habitantes, algo inferior a la de España (7,25 casos por 100.000 habitantes) y ligeramente superior a la del conjunto de los países de Europa Occidental (6,30 casos por 100.000 habitantes). El 88,04% de ellas ocurrió en hombres. La edad media del conjunto de personas, al igual que la de España, fue de 35 años. Entre las nuevas infecciones de esta Comunidad Autónoma la categoría de transmisión más frecuente fue la de HSH (58,4%), seguida de la heterosexual (24,8%) y de los UDI (3,2%). Por provincias, Málaga fue la que tuvo una tasa de incidencia más elevada (10 casos por 100.000 habitantes).

En cuanto a otras infecciones de transmisión sexual (ITS), en el año 2014 se declararon en Andalucía un total de 2.229 casos, de las cuales 680 fueron de sífilis, 599 infecciones por Chlamydia trachomatis, 470 por infección gonocócica y 480 herpes genital. El 69,6% de dichas infecciones. Pero, lo más relevante al respecto, es que el conjunto de todas estas ITS experimentó un incremento de su frecuencia del 32,5% en el periodo 2012-2014.

Asimismo, en diversas ciudades europeas se han descrito en los últimos años brotes epidémicos de hepatitis C aguda entre los HSH, principalmente entre los que tienen infección por el VIH u otras ITS, uno de los cuales ocurrió en Barcelona durante el año 2013. En el resto de España, aunque no cumplan los criterios de brote epidémico, se ha observado un aumento generalizado de los casos de hepatitis aguda C en los HSH, en contraposición a lo que ocurre en otros grupos vulnerables, como los UDI, en los que ha bajado considerablemente. En un estudio efectuado en Madrid, la prevalencia de hepatitis C aguda entre los HSH con infección por el VIH fue del 3,1% frente a un 0,42% en los que no estaban co-infectados por este virus (7,3 veces más frecuente). El 60% de los que presentaron una hepatitis C aguda tenían otra ITS y el 85% consumían drogas recreacionales.

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Los factores que contribuyen a este aumento de ITS y hepatitis aguda y a que no descienda la incidencia de VIH en los HSH como en los otros grupos de transmisión pese a la generalización del tratamiento antirretroviral a todas las personas con infección por el VIH independientemente de cuál sea su situación clínica, inmunológica y virológica, son: la banalización y pérdida del miedo al VIH/sida, la relajación en el uso del preservativo y otras medidas preventivas, la realización de prácticas sexuales de alto riesgo, la presencia de otras ITS y el uso de drogas recreacionales durante las relaciones sexuales, entre otros. El hecho de que se haya estabilizado el número anual de nuevas infecciones por el VIH mientras que aumenta drásticamente el de otras ITS y hepatitis C aguda apoya el papel preventivo del tratamiento antirretroviral, que protege solo frente al VIH pero no frente a otras ITS.

Por tanto, además del tratamiento como prevención y de la profilaxis pre y post-exposición, es absolutamente necesario mantener relaciones sexuales de forma segura y seguir usando el preservativo. El uso de drogas recreacionales y de alcohol durante las relaciones sexuales disminuye la percepción del riesgo y favorece la transmisión del VIH, del virus de la hepatitis C y de otras ITS. La prevención de todas ellas en los HSH comprende un entramado de diversas estrategias e intervenciones, todas las cuales son importantes. En este contexto, la formación y la información juegan un papel relevante y en ellas hay que trabajar desde las instituciones, el ámbito sanitario y las ONG, según las propuestas de los tres ponentes.

Para nuestra entidad hay unos pasos claves a tomar en los próximos meses, los cuáles se han considerado en el proyecto sobre Chemsex que hemos comenzado este 2016, en colaboración con la ONG Imagina Más:

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De momento, si necesitas más información o algo de ayuda en este asunto, puedes contactarnos llamando al 913581444 o escribiendo a info@apoyopositivo.org. En Apoyo Positivo tenemos ya intervención psicológica y grupos de auto-apoyo específicos para Chemsex.