Topacio Fresh es un alma inquieta. Nada más hablar con ella te das cuenta de que el tono meloso de su acento argentino solo es la antesala de todo lo bueno que hay en ella. Atenta, amable y siempre dispuesta a colaborar con las causas que impliquen la visibilidad del colectivo, se ha dejado ver últimamente, como no podía ser de otra forma, en la serie Veneno. También su vena interpretativa le ha llevado a hacer cameos, ni más ni menos, que en películas como Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar, o Las brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia. También ha hecho sus apariciones en varios videoclips de Fangoria y ha sido bailarina en sus directos durante años.

Pero, por supuesto, si Topacio es reconocida por algo es por su galería, La Fresh Gallery, regentada por ella misma y por su marido, Israel Cotes. Por este espacio han pasado tanto artistas emergentes como creadores internacionales de gran reconocimiento en el arte queer. Gorka Postigo, Pedro Almodóvar, Alberto de las Heras, Fabio Mcnamara, Bruce LaBruce o Juan Gatti son solo algunos ejemplos. 

Y es que La Fresh Gallery es un hito tanto en el colectivo como en el mundo del arte español porque abrió un camino allá por 2008 a la creación disidente, ese universo tan poco explorado. Porque la importancia de encontrar espacios seguros no solo es necesaria en el mundo físico. También necesitamos encontrar nuestro lugar en el espacio intelectual y ahí es donde Topacio, junto con su galería, converge: la sala, ahora cerrada temporalmente a causa de la pandemia, es un lugar de encuentro del mundo del arte queer donde no solo se pueden compartir ideas e intereses comunes, sino que también es una casa, un hogar para todas aquellas raras que cuando están unidas, son imparables.

Por eso mismo Topacio se convierte en una especie de patrona del arte que baja a la calle, que se inmiscuye en las preocupaciones de los colectivos oprimidos y que encuentran una vía de escape en la creación. Ojalá hubiera más Topacios que poblaran la Tierra de cosas bonitas como la dulzura de un tono argentino que pronuncia una y otra vez el nombre de sus hermanas para llevarlas a un lugar común en el que encontrarse y abrazarse en la sororidad y en el empoderamiento a través del amor y del arte.

Galerista, bailarina, actriz, activista… ¿Mujer polifacética por decisión o por necesidad?

Al principio, necesidad 100%. Siempre lo digo: mujer trans, latina, inmigrante… Al principio lo que una tiene es mucha necesidad de sobrevivir, de buscarse una posibilidad. Así que la mayoría de estas cosas tienen que ver con la supervivencia, y solamente la elección fue ya a partir de cuando me hago galerista. Esa es una decisión más tomada, más meditada. Es una decisión muy importante en mi vida y no tiene que ver con la necesidad.

Tus inicios mediáticos en España se remontan a la temporada en la que fuiste, junto a Lara Sajen, bailarina en los directos de Fangoria, ¿cómo se pasa de pisar los escenarios de las salas de conciertos de media España a regentar una galería de arte?

La gente no lo sabe, pero yo llego a España a través del MUSAC, que es el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, que en ese momento dirigía Rafael Doctor. Tuve una beca con ellos, también hice una cosa con el centro cultural Parque de España… Todas esas cosas quedaron en el background, son menos visibles, pero siempre estuvo en mí ese bichito de querer trabajar en el arte o querer estar en contacto con artistas. Así que lo de Fangoria, los escenarios y todo lo del show fue un poco para darme visibilidad, darme a conocer y resolverme a nivel económico para el día de mañana poder tomar una decisión, que en este caso fue abrir una galería. No soy bailarina, no soy cantante, no soy actriz, pero lo hice sinceramente porque era una buena oportunidad laboral que ocupó casi seis años de mi vida. 

Con La Fresh Gallery has puesto sobre la mesa la posibilidad de que el arte sea asequible para todo el mundo, no solo una cuestión concerniente a intelectuales y megalómanos ¿Cuál crees que ha sido tu secreto para que la galería sea lugar de peregrinación de nuevas generaciones y el centro neurálgico de un arte que, intelectualmente hablando, se considera sofisticadamente asequible? 

Yo creo que hice un cocktail que ninguna otra galería había hecho. Empecé a trabajar con artistas jóvenes y a las galerías de arte generalmente no les interesa mucho ese tipo de mercado. Quieren trabajar con artistas consagrados, con nombres conocidos, con gente con la que pueda ir por ferias internacionales. Pero yo quería artistas jóvenes. Yo también era una galerista joven, no tenía experiencia como tal. Luego quería exposiciones que tuvieran que ver con el arte queer porque en España todavía no se estaba desarrollando, no había muchas referencias en las que mirarnos. Entonces me puse a trabajar con artistas que tenían renombre a nivel internacional en el arte queer, como por ejemplo Bruce LaBruce, pero en España todavía no se conocían. Y el último ingrediente que le puse a esto fue lo mediático. Un Fabio Mcnamara, un Pedro Almodóvar… También trabajé con David Delfín y algunos amigos, lo que hizo que la galería se convirtiera en un lugar curioso. Por eso a la gente le daba la curiosidad de ir a ver al famoso, a los artistas jóvenes, saber de lo que se trataba el arte queer… Eso es lo que hizo que la galería tuviera unos ingredientes que otra galería no tenía.

Hemos conocido tu faceta de actriz en pequeñas apariciones en obras como Las brujas de Zugarramurdi, videoclips de Fangoria o, recientemente, en la serie Veneno, de los Javis. ¿Has tenido ofertas para papeles de mayor envergadura? ¿Te atreverías con un protagonista?

Yo tengo mucho respeto por la profesión del actor y de la actriz. Yo estoy en estos proyectos porque creo en ellos, porque son amigos y porque es una manera de acompañarlos en este proceso creativo. Me pasó con todos. Me pasó incluso con Dolor y gloria que salgo un segundo o con Los Javis, que creí desde el primer momento en Paquita Salas. ¿Cómo no voy a salir en Veneno si son mis hermanos? Entonces yo creo en los proyectos, pero como no soy actriz a veces me ofrecen papelitos un poco más grandes, pero no me animo, siempre me quedo con lo mínimo indispensable porque siento que es como una asignatura pendiente: ser buena actriz. Una vez una directora me dijo que soy muy mala actriz y me dejó medio noqueada. Chus Gutiérrez, una amiga, me dijo: eres la peor actriz del mundo y eso te hace buena. Eres exagerada, todo lo que no tienes que hacer, lo haces, estás todo el tiempo poniendo caras… 

Llevas muchos años en España, donde ya tienes tu vida asentada. ¿Te planteas volver a vivir en Argentina en algún momento de tu vida?

Me planteo muchas veces regresar por trabajo. Cuando haces cosas en España, en Argentina repercute mucho. Así que me llaman para hacer muchas exposiciones en centros culturales. Incluso me ofrecieron hacer una exposición en La Casa Rosada, donde trabaja el presidente, donde hay un centro cultural. Pero este año fallecieron mis padres y es una situación dolorosa para volver. Así que es todo muy complicado y la situación económica de Argentina es una crisis gigante. Y para el mundo del arte y para las mujeres de nuestra condición, y el mundo de las mujeres en general, no es fácil. Entonces yo creo que iría siempre de vacaciones y a visitar, pero no me planteo moverme de donde estoy. Además, no me lo planteo por la corrupción, los casos de violencia, cuando el dólar se dispara por las nubes —un día vas a comprar una cosa y al otro día vale el doble y al otro el triple—, no puedes salir a la calle porque te roban la valija, te roban los relojes, te roban el teléfono… Se tendría que curar mucho Argentina para que yo vuelva.

Si no te hubieras dedicado al mundo del arte, ¿Qué te hubiera gustado hacer?

A lo mejor hubiera estudiado actuación porque sí que me gusta. O en estos momentos que tenemos mayor visibilidad me gustaría ser productora ejecutiva de proyectos para nuestra sociedad. Producir a gente que a lo mejor no tiene esa capacidad. Pero bueno, para eso también se necesitan recursos, herramientas, dinero… Pero vamos, me gustaría ser una gran productora. Que me viniera, por ejemplo, una Valeria [Vegas] con un proyecto de los muchos que tiene y poder apoyarla y sacarlos adelante. Y como esta Valeria, todas las Valerias del futuro. Además, ahora me interesa que sean proyectos con nuestra identidad. Que sean producidos por nosotras, realizado por nosotras y que todo el mérito sea nuestro. Desde el mérito artístico al mérito económico. Que todos los méritos sean de nuestra comunidad porque al final es de la comunidad de la que se está hablando.

Y por último, ¿qué nos puedes contar de tus futuros proyectos?

Este 2020 ha sido una gran olla de proyectos para el año siguiente porque todo lo que teníamos se quedó pospuesto. Mi gran proyecto es convertir La Fresh Gallery, que ahora es www.lafreshgallery.com, en una feria de arte. Quiero hacer todos los proyectos que realizaba en un año y convertirlos en un ARCO canalla, un ARCO más fresh. Pero para eso necesitamos saber qué va a pasar con el país y con el mundo. También voy a hacer la segunda parte de un libro, que es Presente-Futuro que hicimos el año pasado, pero no sabemos si lo queremos enfocar hacia la infancia o hacia la tercera edad. Tenemos una cosa pendiente con el pasado, con nuestros mayores, con las personas que nos precedieron. Me gustaría mucho trabajar con la Fundación 26 de Diciembre. Y, por último, me encantaría tener un talkshow, un Broncano trans. Hacerlo en un teatro, que luego lo podamos hacer en streaming para la tele, con unos invitados que serían espectaculares. Hay algunos productores detrás, pero ya te digo, esperemos que el año que viene me pueda transformar en todo lo que me quiero transformar porque si no, me voy a quedar en mi casa aburrida, sin teñirme las canas ni nada. Necesitamos muchas voces y necesitamos visibilidad en todos lados. Ha sido un año muy visible, pero necesitamos que esas visibilidades sean realidades. Que te encuentres en el supermercado, en la librería, en el centro médico… Que estemos incluidas en toda la sociedad. Eso sería para mí un sueño cumplido. 

Carlos Barea es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas, máster en Escritura Creativa por la escuela Hotel Kafka y máster en Estudios LGBTIQ+ por la UCM. Recientemente ha publicado su primera novela, ‘Bendita tú eres’ con editorial Egales.