Abril Zamora es, entre otras muchas cosas, una todoterreno que no para de trabajar. Allá por el año 2018 reemprendió su carrera de actriz con un personaje episódico en Vis a vis, el cual, gracias a su fuerza interpretativa, se convirtió en recurrente. Y no solo eso, sino que este papel también le llevó a estar nominada en los Premios Unión de Actores y Actrices como mejor actriz revelación. Ahí es nada. 

Fotografía : Jesús Romero de Luque

Con una aparición en ¿A quién te llevarías a una isla desierta?, del director Jota Linares, tuvo su primera toma de contacto con el universo Netflix, del que ha surgido una fructífera relación. Ha formado parte del equipo de guion de la segunda temporada de Élite y ha sido la encargada de escribir la novela de la exitosa serie, Élite: al fondo de la clase (Planeta, 2019) y de una segunda entrega, Élite: asignatura pendiente (Planeta, 2020).

Y, por si todo esto no fuera poco, Abril también tiene hueco para sacar adelante proyectos tan personales como Señoras del (h)AMPA, con dos temporadas por ahora, emitidas en Telecinco y Amazon Prime Video. La serie, con un repertorio femenino, cuenta con unas protagonistas de lujo: Toni Acosta, Malena Alterio, Nuria Herrero y Mamen García.

Pero es que ella, aunque ahora más centrada en su labor de creadora, tampoco deja de lado su faceta interpretativa. Y menos mal, porque no deja de darle alegrías: a mediados de noviembre estrena La vida por delante, película italiana en la que trabaja junto a la mismísima Sophia Loren y aparece en la serie El desorden que dejas, de próximo estreno, además de algún que otro secreto que aún no nos ha contado.

Por todo esto, en cuanto repasamos su trabajo, nos damos cuenta de que Abril no solo ha conseguido mantener una carrera envidiable, sino que cada día se supera a sí misma un poco más. Y es que ella, con nombre de mes de primavera, ha terminado por florecer como una planta indómita que cada día es un poco más alta y fuerte. Y como los almendros en flor, finalmente ha terminado por convertir sus flores en frutos, que no son otros que un buen puñado de éxitos, resultado de la perseverancia y al trabajo bien hecho. 

Fotografía : Jesús Romero de Luque

Guionista, directora, actriz y escritora. ¿Mujer polifacética por decisión o por necesidad?

Por inconsciencia. Una cosa llevó a la otra un poco sin darme cuenta, pero al igual que de pequeña siempre quise ser actriz nunca vi como una opción el dirigir porque no tenía ni idea de que eso fuera una profesión ni en lo que consistía. Empecé a escribir porque quería hacer teatro y no encontraba obras que tuviera los personajes que necesitábamos en la compañía y mi primera obra se estrenó internacionalmente lo que me dio un empujoncito para seguir haciéndolo y para disfrutármelo. Pero cuando escribes una historia te la imaginas tan clara en la cabeza, que a veces cuesta no ponerse a dirigirla tú misma y eso es lo que pasó. Que amaba el trabajo actoral, había aprendido de muchos directores (las cosas buenas y las cosas malas) y me lancé un poco sin red, pero con muchas ganas. La inseguridad siempre ha estado ahí, la sensación de ser una impostora también, pero siempre recibí mucho cariño y una respuesta muy positiva del público y seguí haciéndolo, a veces por gusto, a veces por dinero, pero siempre con la misma ilusión.

El papel de la mujer en la ficción ha estado, en gran parte, relegado a papeles secundarios o dependientes de un hombre —el famoso test de Bechdel así lo demuestra—, ¿crees que esto ya ha comenzado a cambiar la ficción española y se está convirtiendo en un lugar más diverso y menos machista o es que se disimula mejor?

Jo, creo que ya empieza a verse una luz al final del túnel. La ficción internacional nos ha ido ganando terreno en este aspecto, pero poco a poco nos hemos ido montando al carro y cambiando las cosas como nos han dejado. La llegada de las plataformas a España ha hecho que nos tengamos que poner las pilas y que cada vez se respete más la autoría y que los proyectos se vean menos como un batiburrillo con la intención de gustar a todos. La falta de limites ha hecho que demos rienda suelta y, por supuesto, que rompamos todos los estereotipos casposos que hasta hace bien poco copaban las series. Queda mucho por hacer, pero creo que ya todo está cambiando. Aun así, sigue siendo como un dato a comentar. Cuando hacía Vis a vis me sorprendía que en las entrevistas siempre se mencionara el que fuera una serie protagonizada por mujeres. Creo que tenemos que normalizarlo de una vez para que no parezca una rareza, que deje de llamar la atención tener series con personajes femeninos potentes como protagonistas. En señoras del Hampa no fue un requisito, ni una premisa inicial, pero tanto Carlos del Hoyo (el otro creador) como yo, tenemos un universo lleno de heroínas y era la historia que nos apetecía contar. No nos planteamos hacer una historia feminista, creamos una historia y los personajes femeninos se fueron apoderando de todo de un modo orgánico y natural. Nos pareció muy guay poder dar derecho a réplica a todas esas mujeres que no habían estado muy representadas.

Seguro que hay series que ponen personajes femeninos como parte de una estrategia, para subirse a un carro o como dices, para disimular el machismo, pero ¿sabes? mientras se haga, el motor da igual, lo importante es que la ficción siga siendo rica y que se potencie la presencia de las mujeres y, sobre todo, que los personajes femeninos se alejen de arquetipos, sean diversos y potentes.

En relación con la última pregunta, Señoras del Hampa es una serie que protagonizan un puñado de mujeres, todas ellas mayores de cuarenta años. ¿Hubo algún tipo de rechazo o reticencias iniciales de productores/productoras por este motivo?

Ninguno. Es más, nunca se comentó que lo que estábamos haciendo era una rareza. Hacíamos una serie de mujeres, pero no fue un plan oportunista o algo así, no. La historia salió, las protas eran mujeres y nadie cuestionó ese hecho. Que no lo trataran como rareza fue algo que para mí es sinónimo de que estamos evolucionando. Desde la productora y desde la cadena nos dieron carta blanca para hacer lo que nos diera la gana y eso conllevaba unas protagonistas potentes y mayores de cuarenta.

Fotografía : Jesús Romero de Luque

Si tuvieras que elegir entre escribir una mala serie o interpretar un mal papel, ¿qué te sabría peor? ¿Por qué?

Lo bueno y lo malo en la ficción es relativo, mucho. Mira Showgirls, ¿no? Jajajaja. A ver… preferiría hacer un mal personaje, porque cuando eres la capitana del barco de una serie, por lo menos yo, te responsabilizas de todo el equipo y acarrear con esa sensación, con la de que has hecho un bodrio, me haría sentir muy mal por ellos, por el resto. Un mal personaje lo digeriría yo sola y lo llevaría mejor. Pero creo que la gente critica mucho a los actores cuando muchas veces no es que el actor lo haga mal si no que está mal dirigido y ha sido fiel a las indicaciones que le han marcado. Siempre, cuando veo un actor dar palos de ciego, pienso que la responsabilidad no es solo suya si no del director también. En cualquier caso tenemos que defender el derecho a equivocarnos. En las series no siempre tienes la última palabra en tus decisiones, hay mucha gente que aporta, que opina, que modifica y el resultado, a veces, no es el que tenías pensado. Pero la firma que queda para la posteridad es la tuya y no vas a estar excusándote. Y lo que te parece mal a ti a otro puede parecerle una joya, no sé…

Has sido guionista de la segunda temporada de Élite, una serie que ha revolucionado el panorama audiovisual español por, entre otras cosas, reflejar las nuevas formas de relación de las nuevas generaciones. ¿Cómo crees que ha afectado esta nueva era, eminentemente digital, en las relaciones sentimentales?

Mucha gente critica Tinder, Grindr y las apps para ligar, pero no creo que resten nada, solo suman. Hacemos lo mismo, pero con mucha más facilidad y si haces un buen uso, si no juegas con la gente, es maravilloso tener ese tipo de herramientas y que ligar no sea solo cosa de discotecas y borracheras.

Si no te hubieras dedicado al mundo de la creación, ¿Qué te hubiera gustado ser?

Ya estoy trabajando en mis opciones B. Mi opción A era ser actriz y trabajo mucho menos de eso que dirigiendo o escribiendo. He trabajado de todo antes de mantenerme de esto. He sido, como todo el mundo, camarera, dependienta, teleoperadora, en un almacén de El Corte Inglés haciendo las cestas de navidad, en Zara, en Dunkin Donuts… en todas partes… Siempre he sacado el lado bueno de todos los trabajos que he hecho, algunos porque me los tomaba como un trabajo de interpretación, un entrenamiento de actriz y otros porque intenté hacerme a ellos para no hundirme en la frustración. Parecerá una tontería, pero me flipan los juguetes y me encantaría trabajar en una juguetería.  El trato con la gente me gusta y he disfrutado estando de cara al público. Soy la amiga que aguanta las chapas, pero no sé si eso podría convertirlo en un trabajo, jajajaja. Me gusta gestionar las cosas, resolver… así que podría probar suerte en producción… ni idea, espero no tener que volver a trabajar de otra cosa, porque ya me ha pasado y es duro. Trabajar de lo tuyo y tener que volver a poner copas es doloroso, pero, al fin y al cabo, he aprendido que el trabajo es solo trabajo y me he quitado mucho peso y presión de encima.

¿Qué nos puedes contar de tus futuros proyectos?

Pues el 13 de noviembre se estrena en Netflix La vida por delante, una película en la que he tenido la suerte de compartir secuencias con Sophia Loren y trabajar en otro idioma. También he puesto la voz a un personaje en el videojuego Cyberpunk 2077, tengo pendiente de estreno la serie El desorden que dejas y sale a la venta mi segunda novela sobre el universo de Élite. Actualmente estoy metida en un proyecto muy chulo de serie, pero no puedo contar nada aún… pero vamos, estoy muy contenta. He sido muy pesada siempre y está dando frutos. Toco madera.

Carlos Barea es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas, máster en Escritura Creativa por la escuela Hotel Kafka y máster en Estudios LGBTIQ+ por la UCM. Recientemente ha publicado su primera novela, ‘Bendita tú eres’ con editorial Egales.