17 de Mayo, Día internacional contra la LGTBIfobia. Se cumplen 26 años de que la Organización Mundial de la Salud eliminara la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales. En Apoyo Positivo nos hemos reunido con activistas que viven y trabajan en municipios de la Comunidad de Madrid alejados de la capital, Eva Abril (Aranjuez), Patricia Kueira y Jorge García Izquierdo (Frente de Liberación Sexual del Sur), Fidel Insua y Marc. G. Olabarría (Gaytafe), a los que agradecemos su colaboración; nos cuentan sus impresiones y experiencias acerca del asociacionismo y de la LGTBIfobia, aun tan presente en nuestra sociedad.

Eva:  Antes de reconocerme como lesbiana, era contestataria contra el género. Cuando me decían de niña esto no lo hagas que es sólo de niños y yo me preguntaba por qué tenía que jugar con muñecas. Era constantemente agredida, no tanto por niños y niñas de mi edad, sino por sus padres y madres que me miraban mal o no me dejaban jugar con sus hijas e hijos. Metieron dentro de mí la sensación de diferencia antes de saber que era lesbiana, antes de que yo pudiera saber cuál era el problema que había en mí. Todo esto hace que reacciones contra lo establecido. Por supervivencia te entregas al activismo.

Nuestra orientación sexual disidente puede hacer más vulnerables estos problemas compartidos por la mayoría de la población.

Jorge: Cuando tienes 14 o 15 años y sientes cosas en tu cuerpo que te habían enseñado que no hay que sentir te hace pensar: algo diferente tengo que ser, ¿no? Empiezas a pensar y a intentar responder por qué estás tú más perjudicado que otros de tu misma edad o de tu clase. Cuando descubres tu sexualidad, descubres al mismo tiempo que formas parte de un mundo diferente al enseñado. Te marca no tanto el que te digan que eso es malo sino el saber que eres distinto. Sobre todo en ciudades pequeñas eso es lo que más ocurre: el estigma de la diferencia.

Cada vez cuesta más vivir con dignidad, los derechos sexuales y reproductivos se vulneran

Fidel: Es un proceso, el del activismo. Empieza con sus diferentes salidas del armario. No hay una única salida del armario (salimos del armario con los amigos, luego en la familia, en el trabajo, en el gimnasio, en esto y en lo otro; siempre queda alguna salida por hacer). Hay un punto de inflexión en el que percibes la injusticia y la necesidad de cambiarlo.

Marc: Nadie vino a mi instituto a decirme que era normal. De adolescente eché en falta información de algún tipo, asociaciones, cuando conocí la primera asociación LGTBI tenía 18 años. Tanto en Madrid como en el extrarradio hemos tenido pocos referentes.  Como no los hay, los creamos, para nosotros y para los demás. Ahora poco a poco parece que hay más visibilidad dentro de municipios pequeños. por el efecto llamada que traen esos referentes.

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Patricia: Es pura necesidad el asociarse en municipios como el mío, porque hay mucha población que entiende y  está desorientada. Yo tuve suerte cuando era adolescente porque conocí  a otras personas que entendían en otros institutos, y nos juntábamos. Otras personas no lo han tenido.

Fidel: Ser LGTBI y vivir fuera de Madrid capital quieras o no genera más sensación de diferencia. Hemos desarrollado nuestro encuentro con otros iguales, nuestras relaciones afectivas y de ocio en Madrid capital y no en nuestros barrios por dos razones: por concentración (más personas gays en Chueca y por tanto más posibilidades de hacer más amigos), y por invisibilización (puedes hacer lo que quieras en Madrid que en mi círculo vecinal no se va a enterar nadie). Por libertad.

Jorge: También vamos a Madrid capital para escapar del estigma de la diferencia. No te sientes tan diferente cuando sabes que hay muchos como tú o que la gente es más tolerante. En Fuenlabrada no me atrevo a ligar con un chico guapo, en Madrid capital sí.

La clave es que haya colectivos para sentirnos entre iguales y saber que se puede hacer piña 

Fidel: Ahora han surgido asociaciones LGTB en la periferia, o en poblaciones que no son de grandes ciudades, y eso permite mayor visibilización y referentes más cercanos, sin necesidad de ir a espacios desconocidos y que están a muchos kilómetros. Ahora ya no es imprescindible que un chico o chica de 15 años se tenga que desplazar a otra ciudad para hablar con alguien con sinceridad sobre su afectividad, o para ligar. Se está consiguiendo también que los institutos sean más abiertos a la hora de admitir charlas sobre diversidad afectivosexual.

Jorge: La clave no es tanto recibir charlas y formación, porque puedes ser la persona LGTB más ilustrada de la ciudad y decir: bien, y dónde están mis iguales. La clave es que esa bollera o marica o trans tenga iguales, y eso sigue siendo muy complicado en Móstoles, Fuenlabrada, Torrejón… No es tan importante que el ayuntamiento dé quince mil charlas a los institutos sino que haya colectivos para sentirnos entre iguales y saber que se puede hacer piña.

Encontrarnos con compañeros de reivindicaciones que son LGTBIfóbos porque así es su cultura y que se produzcan sinergias es uno de los retos de nuestras asociaciones 

Fidel: No solamente necesitan referentes los chavales jóvenes. En 2015, en España, supermoderna, se organiza el primer orgullo en Getafe. Conocimos personas de 50 y 60 años que nos comentaban emocionados que había sido su primer orgullo. Se encontraron por fin con un Orgullo en su ciudad, Getafe, que está a 15 minutos de Arocha en tren, que hace su primero Orgullo en 2015 y es un logro. No quiero pensar en otros municipios más alejados, más pueblo.

Marc: Lo importante es que gracias a esos Orgullos de Getafe, Alcalá…, se corre la voz y cada vez hay más gente dispuesta a reivindicar. Puede que se hagan Orgullos y sean pocos los que vayan pero hay que pensar que en el futuro habrá más. Hay que luchar por los que vendrán.

Necesitamos tejido de activistas de otras causas para que la asociación sobreviva 

Jorge: Los objetivos de las asociaciones de la periferia son diferentes a los de la capital, a veces no de manera consciente, pero esa diferencia está ahí. No tener dinero hace que las intervenciones tengan que ser austeras. Pero ese no el principal problema de la periferia. El problema de la periferia es la dificultad para que la población sepa que estamos ahí, y que aquéllas que están luchando por sus causas sepan que nosotros también las defendemos, porque también queremos luchar por la sanidad, la educación, el racismo. Nuestro primer acto como asociación fue contra la pobreza, también hemos colaborado en la defensa de sanidad pública, y eso hace que vecinos y vecinas que no luchan para nada en lo LGTBI ya nos empiecen a reconocer, que descubran términos propios de diversidad afectivosexual, o que hablen en femenino como reivindicación de sujeto político. Encontrarnos con compañeros de reivindicaciones que son LGTBIfóbos, porque así es su cultura, y que se produzcan sinergias es uno de los retos de nuestras asociaciones.  En la capital no tienen tanto ese objetivo de llegar a ese tipo de gente. Nosotros sí. Porque son muchas de nuestras vecinas y vecinos.

Nadie vino a mi instituto a decirme que era normal 

Fidel: Nuestras asociaciones no reciben dinero y son pequeñitas, por eso está la necesidad vital de tejer redes con asociaciones de mujeres, inmigrantes o  de trabajadores. Necesitamos tejido de activistas de otras causas para que la asociación sobreviva.  Las asociaciones de Madrid capital generalmente tienen una fuerza mayor y son más de recepción y no tanto de tejer redes. El movimiento LGTBI no ha venido históricamente de los partidos de izquierdas, sino del feminismo.  Ahora ocurre en municipios como el nuestro  que asociaciones no LGTBI contactan con nosotros porque ya nos reconocen como parte del movimiento vecinal y asociativo. Nos reconocen como compañeros. El movimiento LGTBI ha contagiado de diversidad a otros movimientos.  Eso es un logro fundamental. Cada vez hay más reconocimiento también por parte de la derecha.  La derecha a medida que se ha ido separando más del nacionalcatolicismo para acoger más liberalismo se ha ido volviendo más receptiva a la visibilización LGTBI, con sus diputados y sus militantes gais visibles.

Cuando descubres tu sexualidad, descubres al mismo tiempo que formas parte de un mundo diferente al enseñado

Patricia: También esta normalización de las personas LGTBI dentro de la derecha se consigue siempre y cuando estemos dentro de la norma heteropatriarcal. Si ahora hay más gais de derechas visibles, que no lesbianas y trans, es porque se promocionan identidades simpáticas con el sistema, un cierto tipo de gay, o un cierto tipo de lesbiana que les sea afines a sus intereses.

Fidel: Pero sí es importante que dentro del espectro de la derecha haya reivindicaciones LGTBI. Es importante porque las personas de derechas o de ideología liberal también deben tener sus referentes.  Y para que los avances se normalicen. Ahora, proponerle a un chaval de 20 años el debate de divorcio sí o divorcio no, sería impensable. Espero que dentro de 10 años a un chaval de 20 años hablarle sobre matrimonio igualitario le parezca como de otro siglo, porque la sociedad haya avanzado e integrado completamente causas LGTBI que en su momento tanto costó conseguir.

Sólo sentimos las cadenas cuando nos movemos

Marc: Sólo sentimos las cadenas cuando nos movemos. Las cadenas limitan nuestra libertad, porque hay que moverse. Hay personas que no se mueven porque piensan que no les hace falta, pero el espacio se vuelve cada vez más pequeño.  Los movimientos sociales deben estar veinte pasos por encima de la sociedad. Educar sobre diversidad y opresión cuando nos han educado para ser todos iguales lleva tiempo.

Eva: Ahora, con los cambios de gobierno, en algunos ayuntamientos se percibe más visibilidad, que si banderas en los balcones, que si declaración institucional del alcalde pro LGTBI, se dan algunas charlas… Ahora bien, con nuestros derechos debemos ser más transversales porque cada vez son más precarios los trabajos, cada vez está peor la sanidad, cada vez cuesta más vivir con dignidad, los derechos sexuales y reproductivos se vulneran. Nuestra orientación sexual disidente puede hacer más vulnerables estos problemas compartidos por la mayoría de la población.

Si conseguimos eliminar el acoso LGTBI en institutos y colegios, conseguimos con ello acabar con todos los acosos, porque en el acoso LGTBI entra todo: la gordofobia, el desprecio al diferente, el género…

Jorge: Un problema de las asociaciones LGTBI es pensar que sólo deben tratarse temas LGTBI. Sigo sin entender bien que es eso de LGTBI. No entiendo que el matrimonio igualitario me tenga que interesar más que los recortes.

Patricia: ¿Cuántas veces habréis oído eso de que no sé para qué os manifestáis si ya os podéis casar?  O yo es que no soy reivindicativa.  Como si no hubiera más derechos que nos vulneran. Además, nos manifestamos por ti, por todos, por la libertad, aunque seas hetero.

Eva: Hay muchas personas que no reconocen la importancia de la visibilidad: Es que no sé por qué tiene que a haber un día de visibilidad lésbica, o un Orgullo”, como invisibilizando todo lo que queda por hacer. Parece que al final nuestra lucha les molesta. Gracias a personas que se han visibilizado, hay mujeres que pueden ir de dignas y decir: “No tengo por qué decir con quién me ha acuesto y con quién no, porque sólo soy mujer”. ¿Te quitas la etiqueta de lesbiana y te pones la de mujer, una etiqueta también mayúscula?, ¿perdona? Esto lo puedes decir porque hay gente que ha muerto  y que está muriendo para que tú ahora puedas tener algo más de libertad. Mientras haya gente violada, agredida o asesinada por su orientación sexual, tenemos que ser visibles.  Yo estoy casada y tengo un hijo. No quería casarme pero me casé para que el hijo fuese también de Mary. El sistema me ha dicho que tenía que casarme, pero me duele entrar en esos parámetros. Yo no quiero salir de una caja para entrar en otra, yo quiero salir de la caja. Pero bueno, ahí estoy. Poder casarnos también puede haber traído un peligro: normalizarnos, estar dentro del sistema que hemos criticado y que nos ha hecho daño.  Y todavía quedan muchos retos. El que puede traer más cola quizá sea el de gestación surrogada, sobre el que no hay un posicionamiento claro en el activismo LGTBI. Tampoco podemos pretender una escuela libre de LGTBIfobia cuando hay muchos profesores que son LGTBIfóbos. Hay que instar a la Comunidad de Madrid para cambiar la formación al profesorado. Si conseguimos eliminar el acoso LGTBI en institutos y colegios, conseguimos con ello acabar con todos los acosos, porque en el acoso LGTBI entra todo: la gordofobia, el desprecio al diferente, el género…

De niña me decían: «Esto no lo hagas que es sólo de niños»

Patricia: Lo ideal sería llegar a una normalización, que no hubiera un calvario con el armario, por ejemplo.  Por un lado nos podemos casar, pero por otro se siguen vulnerando derechos sexuales y reproductivos, como el de la reproducción asistida. No podemos distraernos porque otros derechos pueden entonces retroceder.

Sí, se cumplen 26 años de que la Organización Mundial de la Salud eliminara la homosexualidad de su catálogo de enfermedades mentales, pero la LGTBIfobia no se ha eliminado, al contrario, las más de 60 agresiones homófobas que han ocurrido en la Comunidad de Madrid en lo que llevamos de año demuestran que la LGTBIfobia está ahí, y que sigue creciendo. Contra la LGTBIfobia #yonomecallo, ¿y tú?