El demonio que acecha a los homosexuales (y del que nadie habla)” es, con toda probabilidad, el mejor articulo sobre salud sexual en HSH que hemos leído en mucho tiempo. En él se detalla la silenciosa crisis de salud publica asociada al colectivo gay y bisexual en Reino Unido. Desde una perspectiva comportamental, habla sobre los problemas asociados al consumo entre la población HSH y la predisposición a desarrollar enfermedades mentales en una sociedad homofoba que si bien cada vez tolera mas las diferentes opciones sexuales, no acaba de acogerlos e integrarlos.

 

En Madrid, la mefedrona es la reina de la fiesta

 

En nuestro país, cada vez que la prensa escribe sobre drogas y personas LGTBI, el resultado es un festín amarillista, frívolo, desinformado y con una clara perspectiva homófoba, que poco favorece a una solución integradora de una tendencia que cada vez afecta a más personas. Si, además, uno busca información objetiva sobre el impacto en la salud de determinadas sustancias, y como reducir riesgos en su consumo, nos encontramos en un desierto. Parece que es más fácil traficar con sustancias que obtener información fiable sobre ella.

Por otro lado, están los recursos a los que uno puede recurrir cuando el consumo acaba por ser problemático. ¿De verdad los CAD se adecuan a las necesidades de los usuarios HSH o acaba siendo al revés? ¿Entienden que una persona con un uso problemático de drogas pueda tener un trabajo estable, vivir emancipado, buenos ingresos, una pareja y un cuerpo de gimnasio?

 

La mefedrona es una droga cuyos efectos se encuentran

entre la cocaína y el MDMA

 

En medio de todo este limbo se encuentran personas que utilizan, de un modo recreativo, las drogas vinculadas al sexo con unas necesidades de intervención específicas que no se puede siquiera extrapolar a otras zonas de España. El consumo de metanfetamina parece ser mayor en Barcelona que en Madrid, mientras que en Madrid la mefedrona se ha convertido en la reina de la fiesta. Todo esto no deja de ser divagaciones, ya que las investigaciones en el área son mas bien escasas y el interés que suscita en la comunidad científica mucho menor todavía.

La mefedrona es una droga cuyos efectos se encuentran entre la cocaína y el MDMA. Es una catinona estimulante del SNC que se puede esnifar, ingerir, inyectar o diluirla por la mucosa anal (booty bumping). Ingerirlo envuelto en papel de fumar puede ser más seguro que esnifado o inyectado. La vía de administración sirve para intensificar más o menos los efectos o para llegar antes a los picos.

 

Es mayoritario el policonsumo secuencial o simultaneo de mefedrona con GHB o con cocaína

 

La mefedrona puede resultar muy adictiva y se puede desarrollar “craving” (necesidad de consumir mas) muy rápido, así como su tolerancia. Es mayoritario el policonsumo secuencial o simultaneo, sobre todo con GHB o con cocaína. La mefedrona causa mucha sed, por lo que es recomendable hidratarse de forma regular con refrescos o agua en vez de alcohol; también produce acaloramiento corporal alto así que conviene hacer paradas al bailar o cuando se mantienen relaciones sexuales.

Mezclar mefedrona con otras drogas puede causar reacciones impredecibles y hacer que te sientas absolutamente desinhibido. Esto quiere decir que puedes llegar a tener sexo con gente, o en situaciones, que una vez seas consciente de ello pueden hacerte sentir realmente incómodo.

El consumo de drogas entre la población LGTBI es siete veces más alto que la población general y más alto todavía entre los HSH que viven con el VIH. El estigma asociado al VIH, la vinculación de las drogas a la idea social de masculinidad, la serofobia y la homofobia internalizada, la presión de los grupos de iguales son algunas de las multiples causas que pueden desembocar en un consumo problemático.

Aunque muchas veces se encuentran situaciones multiproblemáticas que no tienen que ver, de manera exclusiva, con las sustancias, parece ser relevante para los usuarios encontrar espacios de desinhibición donde expresar su sexualidad libre de remordimiento. Desde una intervención en derechos sexuales es inevitable encuadrar la problématica sin expresar las vulnerabilidades y desigualdades en salud del colectivo. Que exista una tasa más elevada en VIH y en el consumo de drogas en población HSH, no es responsabilidad de las practicas asociadas a este colectivo, si no a una sociedad que no solo trata de invisibilizar sus realidades, también arremete con violencia contra sus expresiones e identidades.

 

El consumo de drogas entre la población LGTBI es siete veces más alto que la población general y más alto todavía entre los HSH que viven con el VIH

 

En Apoyo Positivo hemos puesto en marcha el programa “Sexo, drogas & tú” para abordar la problemática asociada al consumo de drogas desde distintas áreas de intervención. Contamos con un equipo multidisciplinar compuesto por psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales y educadores sociales para trabajar con la persona desde una perspectiva integral.

Si tienes dudas sobre el consumo de drogas, si crees que no controlas tanto como creías con ellas, si quieres reducir o dejar de consumir, buscar alternativas de ocio adecuadas a tus necesidades, puedes contactar con nosotros en el 913581444 o en info@apoyopositivo.org