Un día todos seremos libres

Autor: Jorge Garrido, coordinador de Apoyo Positivo

El pasado 26 de septiembre de 2013 se celebró en Londres la tercera edición de los Premios Europeos de la Diversidad.

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Desde su creación en 2010, estos premios se han consolidado como el principal escaparate mundial de las mejores prácticas y campañas, y el mayor reconocimiento de los líderes de opinión de ONG y empresas, que trabajan en pro de la igualdad y diversidad social.

Justo en la celebración de nuestro veinte aniversario, la labor de Apoyo Positivo ha sido reconocida con una nominación a estos premios, en la categoría de Mejor ONG del año, junto a importantes entidades europeas como Stonewall, la Fundación Ben Cohen o la ganadora, Amy Winehouse Foundation.

La experiencia para una ONG pequeña como Apoyo Positivo, en un acontecimiento de este tipo, ha sido indescriptible. Nos encontrábamos junto a grandes entidades europeas que llevan años construyendo y trabajando por la diversidad y defendiendo una sociedad más igualitaria que permita a cualquier persona sentirse incluida. Y estando allí sentimos la importancia y el reconocimiento del trabajo que estamos desarrollando, precisamente en ese enfoque de diversidad que incluimos en nuestra nueva visión de entidad.

¿Por qué es importante celebrar y reconocer la diversidad?

La sociedad europea ha sido promotora desde principios de siglo de un movimiento en pro de la diversidad e igualdad que materializó su esfuerzo con el reconocimiento, por primera vez, del matrimonio igualitario en Holanda. A partir de este cambio legislativo trascendental, muchos países han seguido una estela imparable, hoy en día todavía amenazada y cuestionada por muchas decisiones políticas.

Trabajar en diversidad no es algo adicional, ni complementario a las políticas en bienestar social ni a los planes de responsabilidad social de las empresas. Como dicen los ingleses, debe ser un must, algo imprescindible, en todas las agendas.

El trabajo en diversidad e igualdad permite tener una sociedad que da cabida a toda persona independientemente de su raza, género, identidad sexual, habilidad física o intelectual, credo, etc.

Profundizando en estas diferencias y permitiendo que socialmente sean admitidos, lo que una comunidad consigue es siempre positivo:

  • Representatividad: el reconocimiento de la diversidad y las diferencias nos aproxima y permite representar a todas las realidades que el ser humano supone.
  • Igualdad: esta inclusión de todas las peculiaridades y diferencias permite pensar en políticas y acciones públicas y privadas más igualitarias, que ponga en una misma base de justicia social a toda la población.
  • Enriquecimiento: las diferencias sociales despiertan con frecuencia más miedo que interés, cuando realmente conocerlas, considerarlas y celebrarlas supone un desarrollo propio para cualquier entorno por el enriquecimiento de posturas y consideraciones.
  • Respeto: socialmente no existe ninguna situación, condición, raza o cualquier otra particularidad que deba prevalecer por encima de otra. El respeto a las diferencias nos hace más sociales y más personas y nos permite a su vez ser nosotras mismas.
  • Inclusión: conocidas, respetadas y celebradas estas diferencias, nos permitirán crear una mayor accesibilidad y permeabilidad social que sea inclusiva y no discrimine a ningún ciudadano por ser.

Es por ello que en nuestro 20 aniversario, hemos liderado un cambio a un proyecto asociativo que sea más representativo, más igualitario, mucho más enriquecedor para sus participantes y que garantice el respeto y la inclusión de cualquier persona.

Apoyo Positivo evoluciona de un recurso asistencial y de respuesta al VIH, creado en 1993 como respuesta necesaria a una epidemia, a una entidad de promoción y atención a la salud sexual y educación afectivo-sexual y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos y la diversidad.

20 años de experiencia nos han hecho conocedores de que detrás del VIH, de una infección de transmisión sexual, de un problema de identidad de género, de orientación sexual, etc., reside una necesidad de intervención educativa en salud y educación sexual, así como en habilidades emocionales y valores.

Y en este objetivo social se centra nuestro trabajo.

El derecho a ser diferente es un derecho humano fundamental

En el día a día de nuestro trabajo es cuando descubrimos cómo esas diferencias dificultan la vida diaria a muchas personas en nuestro país.

Vivir con VIH y tener las recetas marcadas con un código que evidencia tu seroestatus, no poder contratar un seguro o una hipoteca, o no poder optar a conducir un taxi o transporte público, son algunas de las consecuencias de no reconocer la diferencia social que supone vivir con el virus.

Ejemplos que se visibilizan a diario en nuestros proyectos en muchas otras variables como el género y la condición sexual entre otras, y que, en ocasiones, vivimos de manera directa, a través nuestras experiencias como trabajadores o como personas.

Así, este post iba a tener otro cierre, pero la casualidad hizo que hace unos días presenciase una ejemplo de la necesidad de trabajar en pro de la diversidad y que viví de manera directa.

Tengo casi 34 años y soy homosexual. Mi condición sexual nunca ha sido un motivo de vida, pero si he estado rodeado en los últimos años de un entorno amable con mi condición, en el que te acostumbras a ser libre y pierdes la perspectiva real de cómo son las cosas.

Paseaba por Madrid de la mano de la persona que, en este momento de mi vida, me hace feliz. Y me sentí observado en repetidas ocasiones, tanto yo como mi pareja, que no es de Madrid y así me lo preguntó en algún momento:

―¿Nos miran por ir cogidos de la mano o miran mi sudadera?
―Probablemente ambas cosas―le dije.

Pero ser observado no es algo que a una persona homosexual le llame ya la atención cuando pasea con su pareja, un amigo o tiene muestras de cariño hacia una persona de su mismo sexo. Sin embargo, casi cuando ya volvíamos a casa, un chico nos paró:

―¿Os puedo preguntar una cosa? ¿Sois pareja?

―Si―contesté.

―Y, ¿qué se siente?

En ese momento, me quedé bloqueado y un poco indignado y, en vez de pensar en la respuesta a la pregunta, ¿qué siento siendo pareja de un hombre?, pensé  ¿qué siento como persona siendo interrogado en medio de la calle sobre mi sexualidad?

El joven que nos preguntó era negro. Un hecho indiferente excepto porque, en ese momento, y tras preguntarme cómo me sentía siendo interrogado sobre mi sexualidad, me respondí a mi mismo, siento lo mismo que tú sientes cuando alguien te pregunta o cuestiona el color de tu piel.

Pero intenté ser constructivo, a pesar de lo violento de la situación y las formas con las que él actuó, y simplemente le dije:

―Siento lo mismo que tú sientes cuando estás con tu pareja. No somos extraterrestres.

―Increíble―me contestó.

Increíble me parecía camino ya de casa vivir algo así, pero, en realidad, más increíble es la cantidad de vulneraciones de derechos hacia las personas que somos diferentes, no sólo los homosexuales, que se viven en nuestra sociedad diariamente y que afectan en mayor medida a otras personas en otros muchos países, algunos muy cercanos como Francia o Rusia, y que consentimos. Vulneraciones que afectan en un país como España a grupos con opciones más limitadas, haciendo aún más complejo nuestro día a día. Pero también vulneraciones que afectan, en definitiva, al conjunto de la sociedad, como las modificaciones en el acceso a procesos de fertilización para mujeres solteras o lesbianas, futuros cambios en derechos sexuales y reproductivos, restricciones que aún se mantienen para personas que viven con VIH, etc.

Tenemos derecho a ser diferentes, pensaba de manera repetitiva en mi cabeza tras este encuentro.

El derecho a ser diferentes, como decía, es un derecho humano fundamental. Probablemente el derecho humano de base sobre el que se debieran construir todos los demás.

La experiencia de estar rodeados durante los EDA 2013 de tanta gente que piensa igual que nosotros, de tantos responsables públicos, privados, sociales y medios que velan por la diversidad, nos ha hecho un poco más fuertes y ha refrendado el mensaje que queremos lanzar y trabajar con toda la población.

Agradecemos enormemente esta oportunidad que nos llevamos de vuelta como inspiración en nuestro día a día. Vamos a trabajar más que nunca por garantizar el derecho a ser diferentes y defenderlo para que, en un futuro, consigamos que todos nos sintamos cómodos rodeados de personas que valorarán nuestras diferencias.

Un día en el que todos seremos libres.