PRGQuerido Madrid, querida Manuela,

Madrid es una maravillosa ciudad que pierde identidades.

Lo que le hacía, hace años, ser el motor de muchos cambios, ha sido sustituido hoy por algo que comienza a matarlo lentamente.

Y es que Madrid ha vivido en gris demasiado tiempo.

Por suerte, llevamos unos años más amistosos, de no agresión, al menos no “demasiada”, que nos ha permitido salir de la mano paseando por la calle y enviar invitaciones a festines y ceremonias. De alguna manera, podíamos casi ser como vosotros, pero que no se nos notase mucho, ¡hay que normalizar las cosas!

¿Pero quién pidió tener que ser como nadie?

El próximo 28 de junio se celebra nuestro día para muchas personas.

El día en el que muchas cosas que pasan hacen que se te encoja el corazón, y que, aunque suene absurdo, hacen que sientas las emociones en nombre de muchas personas que ni has llegado a conocer.

El día del orgullo lgtbiq es un día de lucha, de resistencia, contra la irracionalidad, el no respeto y la negación a ser, lo cual, en esta comunidad que somos, se extiende a muchas realidades e identidades y sus correspondientes transversalidades.

 

Hemos aprendido a celebrarlo entre luces y sonrisas, pero sigue siendo resistencia, Manuela. Es todavía una cuerda muy tensa que con facilidad vuelve a ahogarnos. “Que no te engañen” los flyers, las luces y las fiestas, nos ahoga de muchas formas, Manuela.

Y llegamos a este Madrid de apertura, a esta celebración mundial de los derechos lgtbiq, sintiendo que una gigante bola de nieve, con los colores del arco iris, ha caído sobre nuestras identidades, barriendo los gritos de 40 años de derecho a ser, para convertirnos en un guapo hombre blanco, cisexual, homosexual, activo y sin pluma, ¡ah!, y por supuesto, ¡sano!, sin ninguna condición de salud diversa, como tener VIH.

Esto que para mucha gente supone el “caos de las letras”, aunque luego ponemos tres mil hashtags al subir nuestras correspondientes tres mil fotografías, son nuestras identidades, los trocitos de ese iceberg que es nuestra personalidad y que nos hace únicos. Y todas importan, por si mismas y por cómo se interrelacionan.

Sin embargo, muchas personas de la comunidad lgtbiq nos encontramos buscando orgullo.

Orgullo que se nos ha resquebrajado cuando, teniendo a la comunidad internacional mirando, no convertimos este escaparate en un motor real de cambio dentro y fuera del colectivo, en el que prime el respeto y reconocimiento a la diversidad y a las identidades y que convierta su cumplimiento en una prioridad internacional.

Orgullo que se hace más pequeño cuando escuchas frases desde la organización del World Pride, y de nuestro Ayuntamiento, como que “hablar del VIH estigmatiza a los hombres homosexuales”, o que “no debemos mezclar riesgos con el evento”. El riesgo es el evento en sí, como cualquier otro gran evento, ¡como acaban de lanzar una campaña de prevención de violencia sexual en los San Fermines! O los policías que piensan en conducir las carrozas del Orgullo. Se llama prevención, se llama seguridad y salud pública, y, sobre todo, ningún virus debería estigmatizar a nadie de nada. ¿En qué estigmatiza el VIH?

No hablar de las cosas es lo que las complica, o ¿es mejor no saber que hay una epidemia activa muy alta de hepatitis A entre hombres que tienen sexo con hombres?

 

Decía Kofi Annan, “el miedo al estigma respecto al VIH conduce al silencio, y el silencio significa la muerte”.

Incluso en nuestra propia comunidad el estigma es el virus más extendido. Es la enfermedad más complicada porque está en nuestras cabezas y se llama serofobia. Y el orgullo se hace muy pequeño cuando te haces consciente de hasta donde llega ésta. Apoyar a las personas con VIH no es ponerse un lazo o proyectar un video en un evento para mostrar nuestro apoyo, nuestra caridad desde el podio de hombre cis, blanco, homosexual, activo, sin pluma y sano.

Apoyar a las personas con VIH es incluirlas, quererlas, reconocerlas y visibilizarlas, al igual que a la realidad que hay dentro de nuestra comunidad, y es que hay una serie de epidemias que somos capaces de controlar si trabajamos juntos y sin estos jodidos y claros estigmas. Este World Pride debía de ser del VIH y de la PrEP.

Orgullo que pierde sentido e identidades como te decía al principio, Manuela, porque en el día a día, los que trabajamos y vivimos en la comunidad, y con la comunidad, no experimentamos lo que luego proyectamos para convertir a Madrid en la capital lgtbiq del mundo. La comunidad lgtbiq está plagada de talento, de emprendimiento, de valores, de cultura, de ocio alternativo, de ideas, Manuela, de esas que luego se comentan y piden cuando queréis afrontar un proyecto político y conseguir que os ayudemos a ponerlo en marcha.

Orgullo que deja de serlo, porque no es LGTBIQ. Es orgullo gay, y si me aprietas, lésbico, como si así entrase en los cupos de mujeres que exige la ley de igualdad y paridad. Hasta en eso nos copiamos los del LGTBIQ del patriarcado. ¡Este World Pride debe de ser trans!

Orgullo que se vuelve absurdo cuando ridiculizamos al diferente, a la pluma. Momento en el que brota toda la misoginia, machismo, clasismo y discriminación por género. ¡Este World Pride debería ser de las mujeres!

Orgullo que se revuelve al ver rechazada su bandera en el propio Chueca.

 

 

Pero a la vez, Manuela, confío en Madrid, porque ya consiguió poner color en las riendas de su ciudad, gracias a mucha gente de nuestra comunidad. La diversidad que ocupó sus calles y que lucha por un país equitativo, también forma parte de esos valores que la comunidad LGTBIQ tiene y que nos van llevando a un cambio. No somos más que la punta del iceberg de otra personalidad, la social en la que la diversidad sexual es de toda persona.

Y confío, sobre todo, en esa comunidad diversa, Manuela, lgtbiq y personas cercanas de cualquier diversidad, muchas de las cuales llenarán las calles de España y de Madrid en este World Pride 2017 gritando libres porque pueden ser, no sólo amar, SER. La muy nombrada comunidad está mostrando la necesidad de este diálogo, Manuela. El diálogo y la dignidad que la sociedad civil pide a sus representantes políticos y a la propia comunidad lgtbiq.

Es necesario que se abran nuevos cauces y que se respeten todas las identidades, ¡que absurdo sería no respetar el deseo de ser de otras cuando es nuestra bandera como agentes sociales y educativos!

Hay que buscar nuevos espacios de trabajo, personas y motivaciones con una visión clara.

Intentemos aprovechar todo lo trabajado y organizado hasta hoy, para celebrar este World Pride 2017, y todo lo conseguido, pero sentemos esas bases, e intentemos recuperar aquel orgullo y convertirlo en un futuro orgullo ciudadano de y para todes.

 

Feliz Orgullo, Madrid, Feliz Orgullo Manuela