Al más puro estilo becqueriano podríamos empezar hoy este post diciendo aquello de “¿Y tú me lo preguntas? Familia eres tú…”

No es una pregunta fuera de lugar cuando, a estas alturas, todavía encontramos voces defensoras de la familia nuclear como la única válida o campañas que reflejan solo esta realidad. No hay más que echarle un vistazo al cartel de la última campaña con motivo del Día de la Familia (el pasado 15 de mayo) del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

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Pero este debate sobre cómo definir o no una familia es una cosa casi exclusiva de las personas adultas. Los talleres educativos, que realizamos en aulas de educación infantil, nos acercan a otra realidad cuando hablamos con el alumnado sobre la familia; lo tienen muy claro: la familia son aquellas personas que les cuidan, les acompañan en su desarrollo, están ahí cuando las necesitan… No tienen en cuenta lazos de consanguinidad, ni el vínculo que existe entre los distintos miembros de la familia. No hablan de orientaciones ni del número de personas que son. Ni siquiera se plantean si su familia son las personas con las que viven.

 

La familia, a fin de cuentas, es un concepto antropológico. Por tanto, definido socialmente. Y, como todo lo que procede de la sociedad, debe cambiar igual que cambia esta. Las circunstancias laborales, económicas, las creencias, etc., de las personas se han modificado a lo largo del tiempo. Estos cambios sociales conllevan profundas transformaciones en las estructuras familiares. Por eso, la familia debe ser un concepto flexible, que se adapte a las distintas realidades, un concepto en continua evolución.

Este año, Naciones Unidas, con motivo del Día de la Familia, propone como tema principal: familias, educación y bienestar.

Así es como entendemos desde Apoyo Positivo que se debería considerar la familia. Aquel entorno seguro donde las personas puedan encontrar su bienestar y tener un adecuado desarrollo integral.

La familia es el primer contexto donde nos ponemos en contacto con el mundo, un mundo particular de cada grupo familiar, que trasmite al niño sus hábitos, costumbres, cultura… Es donde se establecen los primeros vínculos afectivos y donde se realizan los primeros aprendizajes sociales básicos.

Por eso, queremos apoyar a las familias desde nuestro programa educativo, en un aspecto de la educación que, en muchas ocasiones, se nos hace cuesta arriba y, este no es otro, que la educación sexual.

 

A continuación, planteamos algunas claves sobre cómo enfocar este tema:

  • En muchas ocasiones nos encontramos con madres que no saben cómo explicarle a sus hijos lo que es la menstruación, y una vez que les “pillan” cambiándose el producto que utilice para su regla salen del paso con algo como: “No pasa nada, es que mamá está malita”. Sabemos que se hace con todo el amor del mundo, que nos da vergüenza que nos sorprendan en un momento íntimo, pero NO podemos hacer educación de calidad mediante mentiras. ¿Qué pasará si ese hijo o esa hija me vuelve a encontrar tres ciclos más adelante menstruando? ¡Pueden pensar que su madre está muy enferma! Y ya cuando le venga la regla por primera vez (menarquía) sin tener información ninguna sobre la misma… ¿os imagináis cómo puede reaccionar? Si no sabemos cómo explicarle el ciclo menstrual, podemos, por ejemplo, pedir información a asociaciones como la nuestra.
  • Otras familias tratan cualquier tema relacionado con la sexualidad con el silencio. El cambio de canal de televisión al salir una pareja, el cerrar la puerta con tres pestillos para que sus hijos no les pillen disfrutando de nuestra erótica, castigarles si les encuentran descubriéndose y conociendo la masturbación. Todo esto, es educación sexual, una educación errónea, llena de tabúes, miedos y lagunas informativas, pero que existe. No significa que tengamos que cambiar nuestra manera de ser, porque no nos sintamos cómodos hablando de sexo (llevamos esa educación también a nuestras espaldas), pero sí que podemos ofrecernos a buscar información con ellos, acompañarlos a alguna charla comunitaria sobre el tema, pedir ayuda a asociaciones como la nuestra sobre recursos, cuentos, vídeos, juegos que puedan hacer en casa para aprender todos sobre el maravilloso Hecho Sexual Humano…
  • Una pregunta muy común es sobre la masturbación. En este aspecto, lo más importante es que nuestros hijos tengan muy claro la diferencia entre un espacio privado (en el que poder disfrutar su intimidad) y un espacio público. Si saben que sus espacios privados son su dormitorio (en el caso de no compartirlo con más familiares) y el baño, podrá conocerse y disfrutar del placer de sus propias caricias sin que ser visto y sin molestar a nadie. Muchas veces, por negarles este espacio privado en casa (obligarles a dejar la puerta abierta, entrar cada poco rato a su habitación, etc.), les empujamos a que lo hagan en entornos no seguros, cuando no están en casa. Por ejemplo, en el parque o en el cole.
  • Otra cuestión que muchas familias no saben cómo abordar es explicar de dónde vienen los bebés. Como hemos dicho antes, lo principal es no mentir, no hablar de cigüeñas, ni de flores y por supuesto si hablamos de semillas, informar que hacen falta dos, el óvulo y el espermatozoide. Para esto hay cuentos muy ilustrativos adecuados por edades con los que podemos explicar todo el proceso del embarazo y, sin olvidar también, la opción de reproducción asistida, adopciones y acogidas.

 

Con las formaciones que realizamos en Apoyo Positivo, damos herramientas a las familias para que puedan hablar sin tapujos, contestar a aquello que los niños preguntan, fomentar el respeto a otras maneras de entenderse uno mismo, celebrar las diversidades de cada persona y que así lo transmitan.

A través de las escuelas de familias, podemos ver los miedos y prejuicios que nos invaden a la hora de hablar de sexualidad con nuestros hijos. Pero todas estas dudas tienen respuesta y eso es lo que intentamos transmitir. Todos estamos capacitados para hacer una buena educación sexual, que permita a los niños de nuestro entorno vivir su sexualidad de manera satisfactoria y saludable. En definitiva, familias, educación y bienestar.